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miércoles, 27 de julio de 2016

ROSAS, por Francisco Javier Torres

Iba a paso lento mascullando su pasado, su cuerpo viejo cojeaba, sus manos entretorcidas asían su escapulario y sus ojos tan cansados muy borrosos divisaban un paisaje ya espiado. Su ropaje pueblerino remendado y sin colores se asemejaban talegos limpios pero bien planchados. De su casaca pendian unas flores ya marchitas. Pero el seguia empeñado en oler su rosa aroma. Se paro ante una gran puerta, grande, lisa y despintada y entre golpes y chirridos salio a su encuentro su amad. Tomo las flores ya mustias y con una voz quebrada, tendio las flores marchitas a su dulce bien amada. ¡Perdone usted la demora, pero fueron cuarenta años persiguiendo entre las zarzas estos requiebros esquivos, que por fin tocan tus manos!

Francisco Javier Torres Iturregui (Colombia, 1965)