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jueves, 14 de julio de 2016

BIG BULLET FAT BOYS, por Juan Camilo Londoño y Alejandro Palomino Agudelo

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IntroduccióN

¿Y que si te dicen que no eres nada? ¡No existes! No sirves para nada, crees que con tu moda y con tu ropa, puedes cambiar el mundo, crees que escribir cosas buenas y “profundas” te va a hacer más “sabio”, ¡pues NO!, todo lo que dices o lo que haces a diario ¡está manipulado por alguien!, ellos desde que naces te convierten en un consumidor, ¿no quisieras salir de esto? ¿No quisieras vivir mas allá de lo que los sentidos nos muestran? Despertar no solo consiste en abrir los ojos en la mañana, despertar, consiste en algo más, consiste en abrir tu mente a la verdad, a tu verdad.


Obj€tiv0$
$. Mostrar como el fenómeno de la globalización ha logrado unificar casi la totalidad del mundo bajo unas normas diseñadas principalmente para un consumidor desmedido, en beneficio de los grandes capitalistas y no de la población mundial.
$. Demostrar cómo se ha manipulado los conceptos de vida hasta el punto de darles un sentido errado y que lleven al individuo a una existencia miserable.
$. Mostrar cómo funciona el sistema, sus fines reales y como nos manipulan.
$. Proponer soluciones para detener el consumo excesivo, liberarnos de la opresión del sistema e impulsar el desarrollo del potencial innato humano.

BIG BULL€T FAT BO¥$

Cumplo y al hacerlo, tengo el derecho.

El derecho de existir, de ser reconocido, de ser valorado, de ser feliz.

La mayoría de nosotros creemos en los planetas, pero jamás los hemos visto. Nos gusta vivir así, imaginándonos el cielo, pero ¿acaso son verdad? El día en que abra mis ojos y mire hacia arriba, te diré que veo.

Abrir los ojos únicamente es cuestión de voluntad, y mientras continuemos deleitándonos con solo portadas seguiremos cayendo al abismo, ahí donde nos han tocado la flauta. Ya somos muchos, los que al sentir el resonar del abismo, nos hemos preguntado de dónde viene tanto ruido ¿no nos dijeron que nos iban a llevar a un lugar de paz? Bueno, alguna vez todos hemos notado que en este sistema, algo anda bastante mal.

Ya algunos se han quitado la “mascarita”, aquella cinta que nos tapa la vista, y vaya sorpresa que se han llevado. Algunos, incapaces de soportar tanta luz se vuelven a tapar los ojos y se limitan a repartir el chisme, de que hay una realidad mas allá de esa oscuridad eterna, pero que al tenerla cara a cara, duele. Y ¿por que duele? bueno, como humanos desde pequeños nos han enseñado a que lo que no se puede encasillar es completamente falso, y que a las cosas que le podemos llevar las cuentas debemos confiar siempre en ellas, de ahí, hay que temerle a todo aquello que no se deja medir, o que nos da miedo investigar. Hermanos míos, recuerden: las religiones promueven que somos la misma imagen de Dios, así pues, a que le tememos si, nada más y nada menos, somos dioses en pañales, pero que lo único que nos falta, es creer, y mucho mas, aplicar. Ya que también han habido algunos que al darse cuenta de su potencial no le tuvieron miedo a lo desconocido, y por lo contrario, tomaron sus riendas y domaron aquellos límites que ahora hacen parte del común de sus vidas, ya que ellos, consientes de sí mismos llegaron a la verdad, a entender su naturaleza, a la  libertad.

Bueno, ¿y por qué es que caemos? ¿Por qué es que se nos enseña a temer?

Simple. Porque aquellos que han tenido el poder por tiempos inmemorables son consientes de nuestro poder nato, por lo cual les temen, pero al ser nosotros engañados desde pequeños, reducirnos a simples animales programados, les es como “quitarle un dulce a un niño”.

Así desde nuestro nacimiento, comienzan nuestros padres a implantarnos aquel programa, aquel sistema operativo con el que ellos también fueron programados. De esta forma heredamos sus conductas, sus pensamientos, su cultura, y crecemos bajo las reglas que fueron impuestas por sus antepasados, y a medida que crecemos estas normas de comportamiento se fortalecen con el tiempo hasta ya más o menos dentro del periodo conocido como adolescencia donde estas se establecen de una forma casi definitiva e irremplazable dando paso a algo llamado personalidad, ese conjunto de características que nos conforman y que le dan el valor a nuestro nombre, y si estas características coinciden con las aceptadas por la sociedad, se tendrán los derechos a lo mas anhelado por el humano, la felicidad, y de lo contrario, estaremos destinado al fracaso.

Por estas razones es que no hay cambio, no hay verdadero progreso, no hay nada de real valor, pues como se espera hacer algo real mientras se vive en mentiras? Hasta que nosotros no establezcamos nuestras vidas en la verdad de las cosas seria como construir una casa con pilares de barro, por eso es que siempre nos derrumbamos con cualquier cosa que no está en lo que se nos enseño que era correcto, por eso es que siempre caemos, cada vez mas y mas, hasta el punto, que hacemos del suelo, nuestro hogar, y así nos estancamos, condenados a estar siempre en el mismo lugar, con las mismas ideas y con el mismo compas, entonces, para que tenemos piernas si nosotros mismos decidimos vivir sentados por ese miedo que nos quema por dentro? El día que comencemos a creer en nosotros mismos, podremos levantarnos, y volveremos a caminar.

El resultado de todo este engaño montando por los que nos dirigen se puede ver desde la degradación social de la población del mundo hasta el derretimiento de los polos y el calentamiento global, entre otros. Y todo esto por no instruirnos en el correcto uso de nuestra inteligencia y a poner toda nuestra bondad natural a un lado por conseguir aquello que todo el mundo nos dicto como principal en una existencia “correcta” y “exitosa”, el dinero, y que mientras tengamos este, seremos los reyes del mundo.

MENTIRA PRIMERA: consume y reinarás.

Desde nuestra infancia, crecemos en un hogar, en el mayor de los casos compuestos de un padre una madre. Estas dos personas, encargadas de darnos lo necesario para vivir,  también nos infunden sus culturas (las cuales están determinadas por otras más generales compartidas por la mayoría de la sociedad) en las que ellos fueron criados y con la que han vivido en el transcurso de su vida. El ejemplo, como principal forma de aprendizaje, es el que nos lleva a tener en el futuro conductas muy similares a la de las de ellos, por lo cual es común de que todas estas personas tenga preferencia por cierto tipo de cosas o piensen de una forma similar respecto a algo, sin embargo, al individuo entrar en la etapa en la que comienza a tener su propia opinión del mundo, hay un tipo de cultura que prevalece sobre la infundida por la familia, el social. Esta, más que todo diseñada por los medios de comunicación, comienza proponiendo al individuo la solución a todos sus problemas, le muestra caminos fáciles para sus objetivos y predican mostrar lo que es bueno y lo que es malo, reduciendo a la persona a simplemente obedecer a estos medios, ya que la sociedad le dice que aquellas cosas sí son correctas. Así comenzamos a mezclar la cultura de nuestros padres con la cultura “global” y comenzamos a darle forma a nuestra identidad. Desafortunadamente, casi todos estamos utilizando el mismo molde, y peor aún, el incorrecto. Por esto es que ya es posible dar una definición de cómo es el ciudadano de un mundo globalizado, porque ya todo esta tan homogeneizado que poco espacio queda para el libre desarrollo de la persona y todo porque nos creemos el cuento de que ellos hacen el “trabajo duro” por nosotros.

Así, desde pequeños se nos va inculcando esa cultura propuesta por los medios, cuales también deformaron la cultura de nuestros antepasados; y esa cultura global es la de la felicidad a cambio de unos cuantos centavos.

Se nos programa desde pequeños que debemos ir a la escuela, obtener buenas calificaciones para poder pasar varios niveles escolares hasta poder graduarnos y luego poder tomar educaciones superiores las cuales nos permitirán ser profesionales, lo que en el futuro nos permitirá tener todos los lujos y comodidades que el mundo “feliz” amerita. Desafortunadamente ya esta nuestra realidad tan deformada por los medios que ya no vamos al colegio para lo que se suponía que fue creado, PARA APRENDER, ahora lo que vale es una nota que ciegamente dice que sabemos o no, y por esta razón es que existe el fraude y la copia, ya poco interés se le presta al placer de entender y conocer nuestro mundo si no que ahora lo único que importa es el certificado que dice que “sí somos competentes”. Acaso es este el fin de estudiar?

Ya más adelante al ser “profesionales” comenzamos a buscar trabajo, y ya ni siquiera se busca aquella cosa que apasiona o que le despierta verdadero interés a la persona si no que ya existen hasta carreras enfocadas únicamente a cómo obtener dinero de forma masiva, ya que eso en otras palabras es el fin que la cultura nos inculco, producir y producir dinero ya que es la única llave a una vida que vale la pena y que llena a la persona. En otras palabras, trabaja, consume y así serás feliz, así reinaras.

Pero ¿quiénes son los directores de semejante espectáculo?

THE FAT BOYS: los amos del mundo y creadores de la burbujita feliz.

Estos genios, que aunque genios son los seres más perversos que pueden existir, por generaciones  han buscado la forma de cómo llenar sus bolsillos a cualquier precio, desde robos de pequeña escala hasta diseñar los últimos modelos de esclavitud como lo son la deuda y el consumo.

Ya ellos no se desgastan en luchar contra el pueblo. El pueblo les obedece sin objeción y ellos dominan desde sus gustos hasta sus mentes. Con sus medios de comunicación han logrado expandir su imperio capitalista hasta los lugares más remotos del planeta y cada vez van engullendo mas y mas a la pobre gente que más que satisfecha está es confundida y resignada y no tiene más opción que convencerse a sí mismos que lo que dicen esta manada de egoístas (que se cree no son más de 300 personas las dueñas del mundo) es verdad y que mientras se les escuche tal vez encuentre la felicidad que tanto ha buscado en los estantes de la millonada de productos que ofrecen a cada persona que busque satisfacción y gozo con solo un poco de dinero.

La realidad es que en lo más absoluto les importa nuestro bienestar y felicidad, no les interesa en lo más mínimo y lo único que nosotros representamos para ellos es un ganado humano al que ordeñan diariamente hasta sacarle el último centavo que les queda. Nos exprimen al máximo de nuestros límites, y nos obligan a vivir una vida mucho más miserable si no les obedecemos, y nos destruyen si nos levantamos contra ellos ya que no tienen que mover un dedo para hacer su voluntad un hecho, desde sacar de la nada unos cuantos miles de millones de dólares hasta destruir unas torres gemelas.

Se la pasan en sus comedores de oro puro contando sus millonadas y mirando cómo le hacen para ganar más y más, y no reparan en los que necesiten para  seguir dominando nuestras vidas y llenando sus platos.

Ellos al darse cuenta de lo poderosa que es la mente humana, descubrieron que si la programan de la forma indicada podían hacer creer lo que fuese a las personas, por lo cual comenzaron a bombardear con todos los medios de comunicación a la sociedad e ir poco a poco implantado la cultura consumista que nos tiene no solo con un gran agujero en la capa de ozono y un montón de contaminación sino también una degradación social de escalas insensatas que se pueden evidenciar en la mayoría de ciudadanos corrientes los cuales ahora son unos insignificantes peones sin vidas del sistema que solo existen para producir mas y mas dinero y  poderlo gastar en los productos que muestran un mundo feliz y sin complicaciones.

De esta forma es que ya se evidencia como el ser humano ya no es capaz ni de conocerse a si mismo debido a su afán por ganar más capital que el día anterior para poder cumplir con esas exigencias sociales las cuales le exigen lo ultimo impuesto por los medios de comunicación que no hacen si no condenarnos a ser unos miserables mientras no compremos sus últimos productos. Así vamos entrando en un ciclo nocivo de consumo el cual nos lleva a comprar y a gastar de forma exponencial llevando a la tierra mas allá de sus límites de producción para nuestro sustento lo cual la esta desgastando poco a poco y hasta que llegue el límite en que todo va colapsar y todo ese montaje del mundo perfecto se va a caer dejándonos peor que como nos cogieron estos manipuladores, los cuales por supuesto, no van a padecer los mismos males que sufren sus esclavos, nosotros. Entonces ¿es esta la razón de nuestras vidas, ser una maquina programada solo útil para consumir?


PROGRAMADOS: Robots de carne y hueso.

No somos un fracaso, no somos un desperdicio. Solo estamos distraídos.

Y nos la pasamos en ese “mundo feliz” en esa burbujita donde todo es perfecto, esa ilusión que ellos nos pintaron con sus medios de comunicación desde que tenemos memoria, así que ahí siempre vamos a estar, encerrados, enclaustrados en esas mismas barreras mentales impuestas por la codicia de unos pocos que se comparten el poder del mundo como un torpe juego de azar. Por eso nunca nos detenemos a mirar a nuestro alrededor, y ni siquiera a nosotros mismos, nunca nos preguntamos cómo nos sentimos o que de verdad queremos, ¿acaso tenemos vidas de sobra como para desperdiciarla así de inconscientemente? Y siempre tratamos de evadir estas preguntas, nos da miedo enfrentar obstáculos de este tipo, nos da miedo enfrentarnos a nosotros mismos, y recordemos que nuestra vida es solo nuestra ¿y si no nos enfrentamos a nosotros mismos, quien lo hará? Ellos dicen que ese es trabajo de ellos, pero seamos sinceros: todos sabemos de que hay algo que anda muy mal en todo este cuento del mundo perfecto, tal vez, porque es mentira.
Ahora hablemos de los que por un momento han parado a mirar a su alrededor, los que no necesitan de un espejo para conocerse a si mismos, aquellas personas que se han puesto a pensar y a decir: ¿a dónde va todo esto? Ellos han tratado de advertirnos que caminamos hacia un hueco y que el timón hacia la libertad está en nuestras manos, que lo único que nos basta, es dar el primer paso, pero entonces: ¿por qué es tan difícil?

El sistema que nos domina, a sabiendas de que podemos ser libres e inclusive de destruirlo, nos mete en nuestro sistema operativo uno de los venenos más poderosos conocidos: el miedo. Este nos carcome internamente al tratar de, por ejemplo, dar ese primer paso a la realidad, a encontrarnos a nosotros mismos y al momento de lanzarnos a la búsqueda de eso que no cuadra en “la cajita feliz” que ellos nos venden día a día con sus productos. Debido a este miedo preferimos seguir el camino que los demás siguen por simple instinto, pero a medida de que el camino avanza el sistema nos va imponiendo nuevas exigencias que debemos cumplir si no queremos ser unos “perdedores” y poco a poco, debido a esta cantidad de condiciones nos vamos sintiendo mas y mas incómodos y de alguna forma “estafados” porque eso no era por lo que habíamos pagado en un principio. Entonces podemos optar por tres caminos: resignarnos y seguir con toda la presión; rendirse y dejarse aplastar por la estampada que viene atrás; o enfrentar aquello que nos está engañando, y cuidado, no me refiero a una revolución violenta ni nada que se le parezca (ya que al final es inútil) sino de empezar a utilizar nuestro gran potencial para empezar a buscar ese camino que tanto añoramos, ese que si tiene sentido, el de la felicidad.

RECUPERANDONOS. Después de dar el primer pasó.

Después de conocer y entender la cantidad de basura que nos enseño toda nuestra vida esta sociedad que está casi totalmente errada y que va de mal en peor, nos encontramos con un mundo real, el cual yace agonizante por nuestra inconsciencia y consumismo.

Ya existen varias propuestas que buscan brindarle al planeta una recuperación de todo lo que le hemos quitado y curas a las heridas que le hemos hecho a sus bosques y océanos.
Es posible encontrar vehículos que funcionan con hidrogeno los cuales solo desprenden con desecho agua; existen revolucionaras formas de reciclaje de las basuras y hay muchas ideas que permiten la reutilización de los objetos que consumimos y que por lo usual desechamos con solo una vez de usado.

Además, existen muchas campañas que promueven la verdad acerca de las compañías que tienen monopolizados los mercados, las cuales son terriblemente nocivas tanto para la salud de nosotros mismos como para la de nuestra madre tierra.

Si reunimos todos estos factores podemos ver la problemáticas tanto físicas como sociales que hay en nuestro único hogar, la tierra; por eso es importante que comencemos a aplicar y a seguir buscando nuevas soluciones para restaurar nuestro planeta y la comunidad global que lo habita, la cual más que ropa de última temporada o lo mejor en comodidad necesita es conciencia sobre sus vidas y de cuáles son las cosas que de verdad tienen relevancia en sus vidas, lo cual les permita entenderse a sí mismos y darse cuenta de que no necesitan nada material para llegar lejos sino usar ese potencial infinito que esta dentro de ellos.


COMENZANDO A PENSAR: conociendo lo esencial.


Al momento de darnos un momento para pensar y dejar de preocuparnos por cumplir la cantidad de estupideces que nos exige el sistema a través de la presión social, nos comenzamos a llenar de dudas ya que empezamos a ver algo totalmente distinto o completamente desconocido a lo que se nos enseño en la burbuja “perfecta” en la que vivíamos. Comienzan a surgir dudas de verdadera relevancia como son: ¿para qué vivo? ¿A dónde debo ir? ¿Quién soy? ¿Quién es dios? ¿Dónde está el universo? Y muchas otras tantas, que llevan al hombre a encontrarse con si mismo y con la realidad que tanto se le negó. Pero al momento de buscarle solución alguna a tan subjetivas y preguntas tan amplias es natural que sienta miedo e intimidación ya que las respuestas de tan grandes dudas no se encuentran a la vuelta de la esquina o en boca del primero al que se le pregunta, pero si hay una pregunta, hay una respuesta, y aunque estas lleven al individuo al dar todo de sí mismo, el encontrarle la solución a estas incógnitas solo le traerán recompensas el triple de grande que las mismas preguntas que lo llevan a dar mil y un vueltas por todo lo que conoce, para al final, llegar hasta la luz y la verdad que le permitirá ser libre de todas las cadenas y debilidades a la que le condena la sociedad y el sistema consumista el cual alguna vez creyó correcto.

Juan Camilo Londoño Martínez (Colombia, 1994)
Alejandro Palomino Agudelo (Colombia, 1995)