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jueves, 12 de mayo de 2016

NOCTURNO DE LA HILANDERA, por Clemens Brentano


Cantaba hace muchos años 
también el ruiseñor;
era mucho más dulce su sonido
cuando estábamos juntos.

Canto y no puedo llorar,                
y así estoy  hilando sola
el hilo claro y limpio
siempre que la luna brilla.

Cuando estábamos juntos                   
cantaba el ruiseñor;
permanece conmigo su sonido
ahora que tú me has dejado.

Siempre que la luna brilla ,
sola, pienso en ti;
está mi corazón claro y limpio, 
quiera Dios volver a unirnos.

Desde que tú me dejaste,
no ha dejado de cantar el ruiseñor;
oyendo su sonido pienso
en cómo estábamos juntos.

Quiera Dios volver a unirnos,
aquí estoy hilando sola; 
la luna brilla clara y limpia,
yo canto y querría  llorar.

Clemens Brentano (Alemania, 1788-1842)