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jueves, 12 de mayo de 2016

ESTIMADO DOCTOR JUNG, por David Alberto Campos

1.

Fue algo inesperado. Estaba en una de esas aburridas reuniones a las que a uno le toca asistir. Cabeceaba y me sobresaltaba, algo apurado, consciente de que sería una grosería ponerme a dormir. Pero tenía unas ganas enormes. La conferencista, al parecer muy reconocida en su campo (era una parasitóloga eminente, me había explicado el Decano), era interesante para los demás pero a mí me producía sólo ganas de irme. Era algo difícil. Una lucha. ¿Qué estaba haciendo yo allí, en esa situación tan estéril? Pude haberme quedado en mi consultorio, leyendo algo realmente interesante. O pude haberme ido a casa a escribir, o a jugar con mis hijos. Pero no. Ahí estaba, aplastado en una silla, sufriendo (que no escuchando) la docta exposición de una señora menos emocionante que una visita de los Testigos de Jehová.

Mis bostezos eran cada vez de mayor envergadura. Primero bebí un poco de agua, esperanzado en salir de ese sopor que me anulaba. No sirvió. Luego empecé a morderme los labios. Nada. Ya era inevitable cerrar los ojos. Busqué una postura reflexiva, una especie de gesto aristotélico. Y, ligeramente ladeado, empecé a dormir.
Qué susto. Ahí estaba ella, la parasitóloga con cara de jirafa. Pero ahora su cuerpo era también de jirafa. Y su piel. Una jirafa obesa, que corría a galope por la llanura. Por fortuna, pasó sin fijarse en mí.

Caminé un poco. El suelo estaba hecho de diamantes diminutos que refulgían de manera misteriosa. Me encontré con un árbol. Una especie de cedro amigable, con rostro humano (¿el doctor Mariño?), me invitó a sentarme a su lado. Estar a su sombra fue una bendición. Me sentí menos frágil, más dispuesto a todo. Bueno, casi todo. No iba aguantarme más esa soporífera conferencia, pero iba a tener la valentía de levantarme y salir. Así de fácil. Así de heroico.

Se acercó a nosotros una criatura. Parecía un centauro. Cuando se detuvo justo ante nosotros, pude percibirla mejor. Era una muchacha de pelo, labios y uñas color violeta. No era hermosa, como suelen serlo las muchachas que se aparecen en los cuentos de los poetas. Era a duras penas agraciada, de boca similar a la de una trucha, cuerpo enjuto (por no decir caquéctico) y ojos tristes como de rana. Montaba un unicornio. El animal sí era bello, aunque menos espectacular que lo que la gente imagina. La muchacha sacó una botella de entre su ropaje. Contenía unas píldoras extrañas, de consistencia babosa. Nos ofreció. Yo, fiel a mi costumbre y recordando un consejo maternal antiquísimo, me rehusé. El cedro aceptó una de ellas.

De alguna forma, cayó la noche. Pero era una noche especial, de cielo azulado y brillante. Los pequeños diamantes del cielo despedían un vaho color turquesa, que olía a alcanfor. Empecé a escuchar olas de mar. Sí. ¡Olas de mar! Pero, ¿cómo diablos…? Y allí estaba el mar. Había venido de repente. El cedro, el unicornio, la muchacha y yo estábamos en una pequeña isla. ¡Y qué sabrosa sensación de tranquilidad nos embargó a todos!
La muchacha bajó del unicornio y se convirtió en un enano rollizo, que nos contó un chiste y se echó al agua. Lo siguió el unicornio, dócilmente. Al principio me preocupó que fuera a ahogarse, pero me dijo, con su mirada, que estuviera tranquilo. A modo de despedida, tuvimos este diálogo:

- Hasta pronto, doctor. Nos vemos un día de estos.
- ¿Cómo? ¡Los unicornios hablan!
- Y también fornicamos. Y nos gusta la mermelada de piña. Y detestamos la música hip-hop.
- ¿Y dónde viven? ¡Mucha gente ha muerto buscándolos!
- En el centro del mandala, ahí donde el mercurio se transforma en oro.
- ¿Jung tenía razón?
- Sí. Él vive cerca de nuestro reino, en la Torre de Babel. Escriba sobre él, doctor. Escriba, y de paso hace la tarea para el Diplomado…
- ¿Cómo sabe del Diplomado?
- Los unicornios somos clarividentes. Escriba rápido, doctor, no sea que no le alcance el tiempo y no logre entregar la tarea.
- Lo haré, lo haré de inmediato…
- Hágalo sobre Jung, por favor. En la actualidad sólo hablan de él los drogadictos que se las dan de ecologistas, los trastornados que asisten a tiendas esotéricas y las psicólogas desempleadas…
-  Así lo haré. Se lo prometo.
- Los médicos se lo deben volver a tomar en serio. Harían mejor su oficio de sanadores.

Cuando desperté, la conferencista había (qué alivio) desaparecido. Hablaba un barbudo, parecido a Pavarotti. Miré al Decano de soslayo, me despedí de mis compañeros de mesa (¡qué tragedia, cuando los “compañeros de mesa” no hacen parte de un banquete sino de un simposio!) y, con paso apurado, salí del recinto.

Debía de estar aún algo adormilado, porque tropecé y me fui de bruces sobre una estudiante. Pero ella no pareció molestarse, pese al cabezazo recibido en su hombro izquierdo, y genuinamente preocupada me ayudó a incorporarme y me acompañó al parqueadero. Me insistía en que, si yo deseaba, mejor me pedía un taxi. Yo le sonreí y le dije que se relajara. Yo ya era libre. Victoriosamente libre.

2.

Lewistown, diciembre 2 de 1938

EURO-HITS
Por Jack Morris

¿Creían saberlo todo? ¡pues no! Este es el ÚLTIMO chisme de Europa:
Desde hace dos años, un apuesto médico suizo hace de las suyas con una alocada universitaria judía.

Sí. Han oído bien. El doctor tiene relaciones íntimas con su paciente, y ella, que es bastante fogosa, ha proseguido su peculiar tratamiento aún después de haberse curado.
Él tiene ojos claros, pelo castaño, y estatura de jugador de básquetbol. Ella tiene cuerpo de sílfide y uno de los rostros más sensuales de Zúrich. Mejor dicho: hechos el uno para el otro.

Los tortolitos han sido avistados en numerosas ocasiones. Sea en la terraza del Hotel Roi, o en la azotea de la Clínica del doctor Beuler, o en el apartamento privado de la ardiente jovencita, siempre están besándose, abrazándose y haciéndose cosas que…¡no podemos decir pero ustedes sí podrán imaginar!

Nos contó un pajarito que no es la única ocasión que Carl Gustav Jung se acuesta con una paciente o estudiante suya. Parece que la costumbre la tiene ¡desde 1908! Por su diván han pasado, en todo el sentido de la palabra, exquisiteces como las actrices Jeanine Bertrand o Sarah Fulton, y damas de la talla de Isabel Guiñol y Busquets o Madame Agnès Ferrari. También terapeutas, como Marie von Franz y Lou Salomé. Y como la nobleza NO PODÍA FALTAR, a la distinguida condesa de Devonshire, por cuya cintura botaba la baba el mismísimo rey de Inglaterra hasta hace poco, también se le ha visto por su consultorio… saliendo a hurtadillas, en la madrugada. El primoroso psiquiatra parece que las vuelve locas con su jerigonza psicoanalítica, su mostacho marrón y su elegante vestimenta.
Los que no andan muy contentos con el atlético doctor Jung son el doctor Sigmund Freud (sí, mis amigos, el viejito verde que anda diciendo que los niños no son inocentes criaturitas, y que tocarse es bueno…) y el doctor Sandor Ferenczi (el húngaro al que le hicimos la broma del Día de los Inocentes el año pasado), quienes se han mostrado partidarios ya no de expulsarlo de la Asociación Psicoanalítica Internacional (a la que ya el doctor Jung no pertenece), sino de DENUNCIARLO ante el Comité Europeo de Ética Médica…  

Mejor dicho, un verdadero combate se avecina. Pero opinamos que el doctor Jung saldrá vencedor, no sólo por su cuerpazo de boxeador y sus libros, de los que más de un lector se sentirá admirador, sino porque el Comité Europeo de Ética Médica está presidido por…¡la doctora Sabrina Spielrein, también amante suya!
Como quien dice, Freud y Ferenczi irán por lana y saldrán muy trasquilados. 

Soy Jack Morris, y esto es EURO-HITS, para nuestros gentiles lectores de MONTANA PRESS. 

No se pierdan, la próxima semana…¡La amante de Mussolini que no usa ropa interior!

3.

Basel, enero 27 de 1914

Señor
Carl Gustav Jung
Torre de Bollingen
Bollingen, Cantón de San Galo, Suiza

Estimado Señor:

Por medio de esta carta de reclamo, deseo hacer constar mi insatisfacción con respecto al trato recibido por mi hija, Amanda Kolbe Weinmann, de parte de usted, su médico psiquiatra.

Reconozco que mi hija ha avanzado notoriamente en la cura de sus cefaleas, lumbalgias y parestesias. Lo que cuestiono no son sus resultados, sino sus métodos.

Desde hace unos meses, revisando cartas y apuntes de mi hija, mi señora esposa viene encontrando referencias a usted tales como: “Hoy veré al bombón de mi psiquiatra, y me lo comeré todito” o “Carl, mi todo, mi ser, te amo” o “Ayer C.G. me hizo conocer el Paraíso”.
No es concebible que un galeno de sus características se sobrepase de ese modo con mi hija. Insisto en que estoy profundamente agradecido con haberla sanado de su neurosis y sus síntomas, pero deseo con urgencia reunirme con usted, para aclarar este asunto y solucionar esta lamentable situación de manera civilizada.

No he realizado ninguna denuncia en la policía, pese al terrible malestar que siento, en espera de su respuesta.

Sin otro comentario, se despide atentamente:

Rainer  Kolbe Vargreuten
IN 14372

4.

Respetados Colegas

Asisto a este simposio aceptando la gentil invitación de mi querido amigo y colega el doctor Wilhelm.

Mi ponencia es sencilla y breve, como la vida de una mariposa. Estoy convencido que de esas dos grandes cualidades, tan olvidadas en estos días de pompa y arrogancia, merecen ser rescatadas.

Deseo hablarles de mi último libro, Psicología y Alquimia.

Es el producto de veinte años de reflexión, observación y análisis de los productos oníricos de algunos de mis pacientes más interesantes. Lo considero una obra bien lograda, aunque ya anticipo que los freudianos correrán a despotricar contra ella, y que será mal recibida en algunos círculos de psicólogos conductistas. No me importa. Sé que la opinión pública, y que los verdaderos médicos del alma, la leerán gustosamente y encontrarán en ella luces para hacer una fecunda práctica clínica.

A los adoradores de falos y a los que creen que experimentando con ratones se lega a conocer la condición humana, no puedo sino expresarles mi sentido pésame. Son como ciegos dando tumbos en un terreno que desconocen. De ellos la medicina en general, y la psiquiatría en particular, tienen poco que aprender. En cambio, de los verdaderos estudiosos de la mente humana, como todos ustedes, los asistentes a este simposio, no puedo sino expresarles mi admiración y mi afecto. Para personas profundas y eruditas como ustedes fue escrito el libro.

Efectivamente, Psicología y Alquimia no es simplemente un texto erudito sobre los misterios de la cábala y los textos de los alquimistas de la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento. Es, ante todo, un puente entre la Psicología Analítica y todo ese saber arcano que estuvo durante siglos frente a nuestras narices pero no fue abordado con espíritu científico sino hasta ahora.

En Psicología y Alquimia se deja ver cómo he estado en lo cierto, a lo largo de estos años, a propósito de  las transformaciones de la libido y la naturaleza trascendente del hombre, la verdadera interpretación de los sueños (que trasciende el enfoque meramente sexual que pretenden los párvulos de Freud), los símbolos de transformación en el inconsciente colectivo y los procesos de individuación como integración y búsqueda de totalidad que desmienten la ingenua pretensión de una cura automática con el simpe hecho de hacer consciente lo inconsciente.

La primera parte del libro es una introducción a la psicología religiosa, en la que especifico cuál es el proceso de individuación y la búsqueda de la integración, del homo totus u hombre completo al que la terapia debe aspirar.

La segunda parte contiene un extenso material onírico de un paciente analizado a cabalidad, en el que destaca la simbología rica en referencias alquímicas y nuevas pruebas de que existe un inconsciente colectivo.

Y la tercera y última parte, es un compilado histórico de todos los hallazgos realizados por los filósofos neoplatónicos y neopitagóricos, los alquimistas y los primeros químicos, en los que encontré analogías útiles para describir el psiquismo, y el mismo proceso de la cura analítica. 

En resumidas cuentas, Psicología y Alquimia es un intento muy personal de síntesis entre estas dos ciencias tan desconocidas como injustamente vilipendiadas. Ambas son las caras de una misma moneda, el reverso y el anverso de ese misterioso ser llamado “Hombre”. El mensaje central, que estoy dispuesto a ampliar en el momento de “preguntas y respuestas”, es que la psicoterapia es como la alquimia: una transformación, un pasar del metal envilecido al oro puro; esto es, llegar a la individuación a partir de las taras ineludibles de la condición humana.

La traducción de Psicología y Alquimia al inglés verá la luz en dos semanas, y a juzgar por las cartas que he recibido por muchos médicos norteamericanos, será un éxito de ventas. Traje conmigo algunas copias de las ediciones alemana y francesa, por si algunos de ustedes se animan a comprarla. Son sólo veinte francos suizos.

No queda más que agradecer de nuevo al doctor Richard Wilhelm por esta bella ocasión, y agradecerles a todos ustedes por su grata presencia.   

Carl Gustav Jung, MD
Paris, mayo 21 de 1942

5.

Lisboa, 2 de febrero de 1927
Universidad Autónoma de Vista Vermelha
Rectoría - Comité Científico

Respetado Doctor Jung:

Para la Universidad Autónoma de Vista Vermelha es todo un honor contar con la visita de un investigador y autor tan eminente como Usted.

La Universidad Autónoma de Vista Vermeha ya tiene todo dispuesto para que pueda dictar sin contratiempos su curso “Psicología Analítica” del 3 al 13 de mayo del presente año.

La Universidad Autónoma de Vista Vermelha se complace en darle a conocer los artículos más relevantes de su REGLAMENTO PARA PROFESORES INVITADOS, aprobado en el Acta No. 067/1927 del Consejo Superior.

Nuestra intención al invitarlo a conocer estos apartes del REGLAMENTO es la de hacer más cómoda su estadía como profesor invitado, evitando malentendidos como los que se han dado en sus visitas a otras universidades.

Me he tomado la licencia para intercalar aclaraciones que considero pertinentes, en aras de una mayor claridad.

“ARTÍCULO 4. DE LAS CONDICIONES DE CONTRATACIÓN
La Universidad Autónoma de Vista Vermelha pagará sus honorarios a cada Profesor Invitado según los su grado de preparación académica, así:
a) Profesor con título universitario: $ 2 reales por cada día laborado (equivalente a 8 horas/cátedra).
b)  Profesor con especialización: $ 4 reales por cada día laborado (equivalente a 8 horas/cátedra).
c) Profesor con maestría o doctorado: $ 6 reales por cada día laborado (equivalente a 8 horas/cátedra).”

En virtud de lo anterior, es claro que no existe ninguna disposición que autorice al empleado a exigir su pago en lingotes de oro, u otro metal, ni siquiera bajo el pretexto de investigaciones alquímicas.

“ARTÍCULO 11. DEL CONSUMO DE PSICOACTIVOS
En nuestra Universidad está prohibido consumir licores y/o estupefacientes. A toda persona a la que se encuentre en estado de alicoramiento o intoxicación por narcóticos (así se trate de un prestigioso autor e investigador como Usted) se le abrirá proceso disciplinario.”

Consecuentemente, no podrá alegarse acercamiento al inconsciente colectivo, ni estudio de alteraciones de estado de conciencia.

“ARTÍCULO 13. DE LA CORRECTA PRESENTACIÓN
En nuestra Universidad está prohibido andar desnudo por el campus. Todo el que se encuentre deambulando desnudo en las instalaciones de la institución, será sancionado con una multa de cincuenta (50) reales, y expulsado de la misma de inmediato.”
En consecuencia, no será excusa el practicar yoga o tantrismo, ni el participar de rituales alquímicos paganos.

“ARTÍCULO 15. DE LAS MANIFESTACIONES DE AFECTO
La Universidad Autónoma de Vista Vermelha, en el parágrafo No.3 del artículo 38 de su Código Deontológico (Anexo 1), especifica que las relaciones amorosas entre sus miembros, aunque no están prohibidas, exigen unos mínimos de discreción, prudencia y decoro. Las manifestaciones de afecto entre las parejas casadas no podrán exceder los ósculos en la frente, las mejillas o el dorso de las manos, y los abrazos castos y respetuosos. Entre las parejas de comprometidos, sólo se tolerarán los ósculos en las mejillas.
Si se trata de parejas no formalizadas, nuestra alma mater sólo permitirá breves paseos por el campus, siempre con la supervisión del tutor de cada asignatura.
En caso de parejas no formalizadas, está estrictamente prohibido cualquier tipo de tocamiento corporal dentro del campus.”

Para evitar ambigüedades, envío junto a este documento un mapa detallado de la Universidad (Anexo 2). Nótese que el parque anexo a la Facultad de Biología, así aparentemente se ubique dentro de los linderos del Jardín Botánico Municipal, pertenece a la Universidad Autónoma de Vista Vermelha.   

“ARTÍCULO 16. DE LA CONDUCTA SEXUAL
En consonancia con el artículo 38 del Código Deontológico arriba mencionado, se prohíbe de manera tajante a los profesores (invitados, ocasionales, de cátedra, auxiliares, asistentes, asociados y titulares) y a miembros de comisiones académicas, tener relaciones sexuales con los estudiantes. Dicha conducta se castigará con la expulsión del o la estudiante y la cancelación inmediata del contrato con dicho(a) profesor(a).”

En razón de lo anterior, no será excusa la exploración del inconsciente (personal o colectivo) con métodos de Oriente. Tampoco será excusa ninguna alusión a métodos pedagógicos teórico-prácticos, ni al estilo personal del profesor.

“ARTÍCULO 22. DE LOS DORMITORIOS
Los dormitorios de los profesores invitados de la Facultad de Medicina son los que quedan en el ala Norte del séptimo piso del Hospital (Anexo 3). Por ninguna razón podrán dormir en las habitaciones de los Médicos Internos ni en las de los Médicos Residentes, ubicadas respectivamente en el ala Sur del séptimo piso y en el ala Norte del sexto piso del Hospital.”

Nótese que aunque en el Reglamento de la Universidad Autónoma de Vista Vermelha (Anexo 4) no está explícitamente prohibido que un profesor (invitado, ocasional, de cátedra, auxiliar, asistente, asociado o titular) pudiera tener relaciones sexuales fuera del campus con personal que no haga parte de la población de estudiantes, en mi calidad de Rector, y con la venia del Consejo Superior de la Universidad, considero que todo(a) profesor(a) que tenga a bien tener relaciones sexuales con otro(a) profesor(a) o con otros funcionarios (administrativos, secretarios, de vigilancia, de ornato y mantenimiento, de oficios varios) lo haga con sumas discreción y cautela, en lo posible fuera de la ciudad, y obviamente fuera del horario laboral.
Desaconsejo protagonizar, así se esté fuera del campus, escándalos como participar en tríos, cuartetos o bacanales, aún si se cuenta con la aprobación, el consentimiento y/o la aquiescencia de los involucrados.   

“ARTÍCULO 37. DE BRUJERÍA Y AFINES
La Universidad Autónoma de Vista Vermelha, así no sea pontificia ni confesional, prohíbe perturbar la calma con prácticas de nigromancia.”

En consonancia, está prohibido realizar las prácticas extremas de esoterismo. Como recomendación personal, comedidamente le propongo abstenerse de pasatiempos que no sean el Tarot de Marsella, que Usted podrá consultar ad libitum siempre y cuando aclare a quien se lo pregunte que es un aficionado a las cartas y otros juegos de mesa.    

Cordialmente,

Leonardo da Costa Teixeira, PhD

Rector 



David Alberto Campos Vargas (Colombia, 1982)