Follow by Email

lunes, 11 de enero de 2016

POEMA DE CONFESIONARIO 81


Con paciencia va el anciano.
Se mueve lentamente, aunque no es pesado.
Su rostro es noble, su alma es buena,
Pero nobleza y bondad no importan ya en su mundo.

Con esfuerzo va subiendo las escaleras
Después de sonreírle a unas muchachas
Que, empujándolo, le quitaron su puesto en el ascensor.

Su corazón perdona afrentas,
Aunque a la capacidad de perdonar
Una multitud de idiotas la cree debilidad.

David Alberto Campos Vargas (Colombia, 1982)