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jueves, 14 de enero de 2016

POEMA DE CONFESIONARIO 61

Dichoso el que conoció el amor de un perro:
Tuvo un ángel, en medio de tantos demonios;
Tuvo un amigo, de los que no abandonan;
Tuvo un confidente (el más prudente de todos);
Tuvo un discípulo (el más aplicado de todos);
Tuvo una versión ideal de sí mismo.

David Alberto Campos Vargas (Colombia, 1982)