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jueves, 14 de enero de 2016

POEMA DE CONFESIONARIO 42

Es para reírse
Ver nuestros gobernantes prestando juramento.
Solemnes, fingiendo que les importa.
Tiesos y envarados, como compensando sus torcidos.
Con los ojos entornados, acaso para disimular
Su mirada habitual de buitres.
Tan elegantes
Esos poco elegantes personajes
Que desfalcan y desangran, sin remordimiento.

Más les valdría saber
Que es pecaminoso jurar en vano.

Serán castigados.

David Alberto Campos Vargas (Colombia, 1982)