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domingo, 17 de enero de 2016

POEMA DE CONFESIONARIO 32

De nuevo, desde mi terraza,
Observo a los profesores.
Algunos doctos, la mayoría pedantes,
Muchos carcomidos por la envidia.
Casi todos fijándose en el otro
Como si se tratase de un escollo.
¡Pobres “académicos”!
¿Cuándo aprenderán a imitar
La grandeza humilde de la alondra?

David Alberto Campos Vargas (Colombia, 1982)