Follow by Email

domingo, 25 de octubre de 2015

WALKING AROUND, por Pablo Neruda


Sucede que me canso de ser hombre. 
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines 
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro 
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. 
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, 
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, 
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, 
vacilante, extendido, tiritando de sueño, 
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra, 
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias. 
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos, 
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo 
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel, 
y aúlla en su transcurso como una rueda herida, 
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, 
a hospitales donde los huesos salen por la ventana, 
a ciertas zapaterías con olor a vinagre, 
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias.

Pablo Neruda (Chile, 1904-1973)