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miércoles, 17 de junio de 2015

Traición, por Luis Fernando Campos

Mis ojos sólo buscan piedras muertas en la calle,
Pues sonrisa no queda que no muera con la mía,
Y no hay otro refugio si no es la melancolía
Para aliviar las penas y las lágrimas del valle.

Las cartas son contrarias en el juego de mi vida:
El enemigo es un titán, un conde cruel y fuerte.
Mis amigos son sólo si hay buen vino y comida.
Mis vasallos son los cuervos que esperan por mi muerte.

Joven soy, pero cargo mi pasado como un reo
Carga los grilletes de candidez desaforada.
Joven soy, ¿pero cómo perdonarme la hondonada
De amenazas surgiendo en cada río en que me veo?

No, aunque los astros lo nieguen, no es vano el preferir
Buscar paz para mi alma antes que perdón ajeno.
No me lo darán. Mi corazón transpira veneno:

“¿Quieres, por ser dócil, a sus latigazos sucumbir?”

Luis Fernando Campos Vargas (Colombia, 1998)