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domingo, 28 de junio de 2015

CRISOLES, por Luis Alberto Campos Rodríguez

Destello insinuado de belleza.
De cantos el coro,
Telar del oído.

Ráfaga de luz,
Cientos de mieles tu ternura.

Eras un nimbo en las nubes,
muy cerca del Cielo.

Eras de negro vestida,
Sólida entre todas.
Besaste las flores,
Llegaste a la tierra.

Quedó tu mirada 
Oscura y sin vida.
La arena decoró tu cuerpo
Envuelto en la hoguera
Que los mares llevan.

Locura del tiempo.
Ficción del espacio.
No puedes contarte entre ese oleaje.

Quién encontraría ese grano de fuego.

Desdeñaste el ensueño
En la tempestad de tu poderío.

El tiempo no cuenta
En los mares profundos.

Tampoco hay mansiones
En el interminable espacio.

Ni dolor; ni llanto.
Exhalas: "no quiero"

No hay punto. No es tiempo.

Allá no eres dueña de tu pensamiento.
Incierto anhelo
Te lleva y te vuelve:
Está detenido, y moviéndose.

Espera que el viento, algún día,
Entre caracoles, te asiente en la playa.

Ojalá aquellos amigos 
Recuerden tu nombre.

Y sigue enseñando 
A quien conocieres
Que nunca se olvide
De Dios y sus designios.

Luis Alberto Campos Rodríguez (Colombia, 1938)