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lunes, 20 de abril de 2015

Desconocemos que no sabemos, por Alvaro Molina

¿Vivimos bajo el engaño y la ilusión y que se es víctima de la fuerza de las palabras y de frases repetidas? Nuestras vidas y bienes son saqueados, simplemente porque no sabemos que no sabemos. Nuestro sistema de pensamiento nos esclaviza mucho más que lo haría un ejército conquistador.
¿Por qué sólo unas pocas personas se han escapado de la red, mientras que millones de personas nunca lo harán? Aparentemente hay algún “gen” que permite a algunas personas ver las verdades y superar su condicionamiento o, simplemente, porque no se quiere ver a causa del miedo inducido. A las primeras, se les otorga el valor de enfrentarse a la multitud y resistir las burlas y la opresión que vienen por oponerse a la sabiduría convencional de las segundas.

La creación de la mente de la masa y / o la conciencia de masas es el arma secreta de la élite gobernante. Cuanto más se sumerge una mente en la multitud, por supuesto, más se pierde la individualidad y la independencia de pensamiento. Cuanto más nos convertimos en una parte de la multitud, más dependientes nos volvemos de la autoridad – autoridad consensuada para el bien común. Y cuanto más dependiente nos volvemos, más defensivos somos cuando se presenta una nueva información contraria a la “sabiduría convencional”. En pocas palabras, el síndrome de multitud nos inocula contra la realidad. Sí, yo creo que el fenómeno psicológico de la conciencia de grupo es una estrategia creada para el control de la población. Ciertamente parece ser un sistema de protección para la élite, que en todas las definiciones son los enemigos naturales de las personas.

¿Qué es exactamente la conciencia de grupo? La conciencia de grupo son todas las enseñanzas de “hermandad” en todas sus formas y expresiones. Cuando en nuestro centro de pensamientos domina el grupo en lugar de nuestro propio ego o individualidad, es cuando se ha
integrado psicológicamente la mentalidad de masas. Por lo tanto, dependemos necesariamente del sistema. Se trata de una estrategia de control de las personas sutil y sofisticado que permite a la autoridad invisible manipular a las masas a su antojo.

Cuanto más nos encontramos inmersos en la mentalidad de masas (la multitud), más somos manipulados y más dependientes de la autoridad (el gobierno/élite) nos convertimos. Cada idea central de esta nebulosa llamada sociedad es calculada antemano para llevarnos (la manada con una dependencia sin sentido) a responder de forma autómata conforme a la autoridad.

A menudo, reflexionamos por qué nos acercamos más y más al autoritarismo total, independientemente de por quién votamos. Simple, pero irreconocible, la respuesta es que estamos siendo inconscientemente manipulados. Nacemos en un sistema que prescribe nuestros procesos de pensamiento, empezando por las primeras palabras que aprendemos. A medida que crecemos como adultos, se llega a un estado de existencia y evolución mental donde estamos encadenados con un sistema sutil e invisible del mito y el contra-mito.

Podemos ser y somos encarcelados con nuestras propias mentes. Nos imaginamos la felicidad conforme existimos dentro de los confines de nuestros parámetros mentales prescritos. De hecho, vivimos nuestras vidas físicas y nunca se acercan a la libertad de elección. Es imposible tomar decisiones cuando todas las opciones son prescritas por el sistema – opciones que nos canalizan al servicio del Estado.

La vida y la felicidad en esta vida bajo cualquier sistema político dependen directamente de la cantidad de nuestra individualidad (frente a la multitud) que se conserva y en qué medida nos despojamos de las ilusiones manipuladas.

En virtud del hecho de que la élite (el gobierno / banqueros) tienen el poder de crear dinero imaginario, toda la riqueza fluye de los verdaderos productores a los no productores. El Dinero Moderno expropia la riqueza. Traducido, esto significa simplemente que una clase de personas roba perpetuamente a la otra clase. Esto los convierte en enemigos naturales.

Si “compras” mi trabajo y mis bienes y servicios con el dinero creado (conseguido de la nada), me estás robando. Este sistema es la causa de todos los males políticos y sociales, pero se oculta con la oratoria política y la hipócrita benevolencia del bienestar.

El sentido común dicta a cualquier mente sobria que la clase política no puede darle nada, excepto que te roba. Esto es claramente un hecho de la realidad, pero la multitud hipnotizada no tiene sentido de causa y efecto / acción y reacción. Esto sólo puede explicarse por el hecho de que la gente (las personas) se encuentran en un estado de hipnosis y, por lo tanto, no poseen un control consciente de sus mentes.

La hipnosis masiva no es sólo un estado de estupor, sino un sistema bien definido de modificación de la conducta y el control absoluto. La gente con un estado alterado de conciencia (fanáticos) actuarán en contra de sus mejores intereses y disiparan su energía mental y física en los mitos políticos y contra-mitos. Mientras que en un estado de hipnosis o comportamiento aprendido, la estupidez obvia y la auto-negación se convierten en lo “políticamente correcto”. Para la mente consciente, esto es una locura y la comunicación entre el hipnotizado y la persona consciente resulta confusa. La mayoría de ustedes pueden haber experimentado este desdoblamiento al tratar de comunicarse con la gente que te rodea. Lo que es obvio para ti es invisible a los hipnotizados.

Cada vez menos personas poseen el imperativo cognitivo que cuestione el sistema, ya que la hipnosis y el comportamiento aprendido se transfieren de una generación a otra. Las falsas creencias se auto-perpetúan y se autoalimentan.

Así como el magnetismo y la electricidad tienen un positivo y un negativo, la amoralidad necesita la moralidad. La amoralidad depende de la moralidad. Los políticos y los gobiernos son amorales. Ellos no podrían existir sin la moralidad abnegada del pueblo.

En otras palabras, los ladrones y los políticos no se alimentan el uno del otro. Se alimentan de las personas honestas o personas con moral.

Alvaro Molina Camejo (Colombia, 1950)