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viernes, 20 de febrero de 2015

Manuel Ancízar, sobre el exterminio indígena

"...En esta comarca moraban numerosas tribus de indios laboriosos que Martín Galiano, fundador de Vélez, halló regidos por los Usaques, Agatá y Cocomé. Hízoles guerra de exterminio, cruel y traidora, como la acostumbraban los conquistadores, sin necesidad ni provocación, movido únicamente por el deseo de cautivarlos y venderlos a los nuevos encomenderos. Los indios se defendieron hasta que la experiencia les demostró la ineficacia de sus armas comparadas con los arcabuces y perros de presa de los españoles, y entonces, desesperados, mas no abatidos, se retiraron a lo profundo de las cavernas, y tapiando las entradas se dieron la muerte: pocos prefirieron la esclavitud. Recientemente comenzaron a descubrirse las entradas de estas cavernas, ricas en nitro, y al destaparías para buscar el valioso mineral, se hallaron montones de esqueletos envasados unos sobre otros en astas de madera endurecidas, fijas en el suelo; la horrible historia del suicidio de dos naciones apareció allí manifiesta y espantable con su infinita variedad de suplicios voluntarios; pero los descendientes de los conquistadores, lejos de respetar la última morada de la raza oprimida, se han apresurado a quebrantar y revolver los huesos de las víctimas para quitarles las joyuelas de oro y excavar las nitrerías naturales sobre que reposaban. ¡Triste destino de esta raza desventurada!, pensé al contemplar la devastación de aquellos osarios: nuestros antepasados la saqueaban y atormentaban en vida; nosotros la perseguimos en los sepulcros para saquearla después de muerta!..."

Manuel Ancízar Basterra (Colombia, 1812-1882), en Peregrinación de Alpha (fragmento)