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sábado, 17 de mayo de 2014

Colombia 2014: Sobre la guerra sucia en la campaña presidencial, por David Alberto Campos

Terrible el fenómeno de "guerra sucia" en la actual campaña presidencial. Ya sabía que la política en Colombia era una podredumbre sin parangón, pero me entristece profundamente constatar que el odio, la violencia y la ignorancia también se tomaron las redes sociales. Asquea que el único periodismo independiente, el que está a cargo de blogueros, líderes de opinión y sobretodo ciudadanos independientes y pensantes (al menos lo fueron hasta el 2014), también se vea envuelto en escándalos y untado de la peor brea: la de la política "institucional" o "tradicional" de este pobre país, cada vez más empantanado. Ahora que se han revelado escalofriantes historias de "hackers" y de dueños de cuentas haciendo de mercenarios, considero que las redes sociales han perdido mucha credibilidad a la hora de ser tenidas en cuenta como "expresión libre de la ciudadanía". También los compraron, qué horror. Por lo pronto, contribuiré con un granito de arena: me abstendré de volver a opinar en este medio del badulaque que es dizque nuestro presidente, o de los otros candidatos. Así no me podrán citar mercenarios de ningún bando. Al fin y al cabo, todos caben en la misma costalada inmunda: son hipócritas, son políticos, miembros de esa clase cloacal que se autoproclama "clase dirigente" y que (obvio) recluta sumisos "dirigidos" entre los crédulos e idiotas. Hasta los mejor intencionados están salpicados de algo malo. Tocará hablar de fútbol (qué espanto, porque el propio Mundial ya está mancillado con los desalojos y la brutalidad policial ejercida contra la población que no se quiere mostrar a los turistas). Además, por lo que he visto y leído no existe en la infausta "tierra de Colón" (hasta por ahí empezó mal la cosa...) un solo político honesto que esté vivo (si conocen alguno, cuéntenme de él o ella, por el Inbox para evitar garroteras entre lectores polarizados...y hasta hago el viaje para ir a conocerlo/a). Los políticos que admiro son de otras latitudes y de otras épocas. Nada de esta escoria. ¡Y pobre patria boba esta republiqueta , sumida en la corrupción y la cultura mafiosa, en la que todo tiene un precio! Lo que le espera no es nada halagüeño. Cuando todo se puede comprar o vender, ya se ha perdido el sentido ético en una sociedad. PD: Y no me vengan algunos sandios a decir ahora que no es patriótico afirmar cosas así. Si creen que amar la nación es taparse los ojos y gritar a pleno pulmón que somos "el país más feliz del mundo", están completamente equivocados. Y son cómplices. En buena medida, son el negacionismo y el pseudopatriotismo (tan típicos de todo pueblo imbécil) los que permiten que se perpetúen los males. Nada mejor que la mirada reflexiva, libre de prejuicios y fanatismos. David Alberto Campos Vargas (Colombia, 1982)