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jueves, 24 de abril de 2014

Sobre la llegada de Vargas Llosa a Venezuela

Ay, qué triste es ver a la gente fanatizada e idiotizada por una visión política (bien caduca e inútil, por cierto). Qué pesar ver tanto mamerto por ahí suelto, echando espuma por la boca, criticando a Mario Vargas Llosa con furia... Si en verdad Venezuela fuera un país democrático, ¿permitiría la divergencia, la pluralidad y el debate? Si el régimen de Maduro (fabricado y construído por Chávez, que sigue haciendo daño después de muerto) en verdad fuese democrático, ¿haría tanto escándalo por la llegada de un escritor que expresa sus ideas, haciendo uso de la libertad de expresión que las verdaderas democracias dan por sentada? Mario Vargas Llosa es un valiente, al que no le importa su avanzada edad a la hora de erigirse en paladín de tanto estudiante muerto o brutalmente golpeado. Me quedo con un intelectual así, corajudo y decidido, y no con tanto idiota útil (tanto posudo, tanto payaso, tanto ingenuo) que apoya explícita o tácitamente la barbarie de las pocas dictaduras que aún quedan en el mundo. Aplausos para el peruano. Aunque a veces tenga salidas en falso, es deber reconocerle su formación intelectual y su realismo a la hora de abordar la realidad latinoamericana. Y tomates para los pánfilos que aún creen que los regímenes de ultraizquierda son impolutos e inofensivos... * Y todavía hay cándidos que creen que pasados los años las personas caducan. Será que le tienen pavor a la vejez porque nunca han cultivado el alma, y entonces el cuerpo gastado les recuerda su propia mediocridad. El escritor peruano, en cambio, mejora con el tiempo. Está más vigente que nunca. Vargas LLosa está en Venezuela, así se rasgue las vestiduras la mamertada venezolana y latinoamericana. Repito: eso es ser un intelectual de verdad, valiente y luchador. Frentero. Un intelectual de los que hacen falta. Y me encanta lo simbólico del hecho: la tercera edad no significa quedarse en una mecedora quejándose. Se pueden hacer grandes cosas, a cualquier edad. Que hay veteranos excelentes, los hay. El valiente escritor es un buen ejemplo. Claro que hay viejos estúpidos, desde el consejo de ancianos que condenó a Jesús hasta los imbéciles que nos mal-gobiernan. Pero hombres como éste, que pese a haber ganado todos los premios posibles y tener la oportunidad de retirarse de la vida pública a vivir cómodamente, continúa luchando y defendiendo a los oprimidos, son un ejemplo. Como dijo Cicerón: "Los hombres son como los vinos. La edad agría los malos, y mejora los buenos". Ojalá aprendan los mediocres que sólo piensan en la belleza física. Ellos, con sus estereotipos y sus angustias neuróticas, con sus cirugías plásticas y sus ridículos y costosos "tratamientos", gastan millonadas en sus cuidados corporales pero se escandalizan a la hora de pagar una terapia (o derrochan dinero en restaurantes y clubs pero les parece "carísimo" comprar un libro). Este gran ser humano, en cambio, entre más arrugado más sublime. Porque siempre ha cultivado el espíritu. * Y a los que creen que sus apariciones políticas son vanas, dada su derrota en las presidenciales de 1990, les digo: la corrupción del gobierno del APRA, las viciadas maquinarias políticas, el periodismo de cloaca (manipulado por espíritus envidiosos, que como escritores nunca le dieron ni a los tobillos), el populismo y la demagogia privaron al Perú de un hombre honesto hasta el tuétano. Pero el karma existe: ahí está él, victorioso y laureado...y Fujimori preso y enlodado ante la Historia. Al final, Mario Vargas Llosa fue el gran ganador. David Alberto Campos Vargas (Colombia, 1982)