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sábado, 19 de abril de 2014

¿Quién fue Lucas, el Evangelista?

San Lucas escribió dos libros muy famosos: el tercer Evangelio y Los Hechos de los apóstoles. Era un escritor muy vigoroso y elegante, un historiador preciso y un narrador tan pulido que para muchos estudiosos el que tiene el estilo más hermoso en el Nuevo Testamento. Sus dos libros se leen aún hoy, dos mil años después, con verdadero agrado. Este sabio y casto varón también era un prolijo artista: pintó y talló a María, la madre de Dios, a San Pedro, a San Pablo, y al propio Jesús. Al parecer también ilustró muchas escenas contenidas en los evangelios. Lucas nació en Antioquía; por lo tanto, no era judío. Esto se nota cuando Pablo lo separa de los circuncisos, además de ser un hombre de educación griega, de gran erudición, y médico de profesión. San Pablo lo llama "Lucas, el médico muy amado", y probablemente cuidaba de la quebrantada salud del gran apóstol. Era compañero de viajes de San Pablo. En los Hechos de los apóstoles, al narrar los grandes viajes del Apóstol, habla en plural diciendo "fuimos a... navegamos a..." Y va narrando con todo detalle los sucesos tan impresionantes que le sucedieron a San Pablo en sus 4 famosos viajes. Lucas acompañó a San Pablo cuando éste estuvo prisionero, primero dos años en Cesarea y después otros dos años en Roma. El poeta Dante le dio a San Lucas este apelativo: "el que describe la amabilidad de Cristo". Y con razón el Cardenal Mercier cuando un alumno le dijo: "Por favor aconséjeme cuál es el mejor libro que se ha escrito acerca de Jesucristo", le respondió: "El mejor libro que se ha escrito acerca de Jesucristo se llama: El Evangelio de San Lucas". Un autor llamó a este escrito: "El libro más encantador del mundo". * Como era médico era muy comprensivo. Veía a las gentes como doctor que era. El médico ve a cada uno tal cual es. San Lucas veía a las personas tal cual eran (mitad debilidad y mitad buena voluntad), y las amaba y las comprendía. En su evangelio demuestra una gran estimación por la mujer. Todas las mujeres que allí aparecen son amables y Jesús siempre les demuestra gran aprecio y verdadera comprensión. Su evangelio es el más ameno de todos los cuatro. Son 1,200 renglones escritos en excelente estilo literario. Lo han llamado "el evangelio de los pobres", porque allí aparece Jesús prefiriendo siempre a los pequeños, a los enfermos, a los pobres y a los pecadores arrepentidos. Es un Jesús que corre al encuentro de aquellos para quienes la vida es más dura y angustiosa. También se ha llamado: "el evangelio de la oración", porque presenta a Jesús orando en todos los grandes momentos de su vida e insistiendo continuamente en la necesidad de orar siempre y de no cansarse de orar. Otro nombre que le han dado a su escrito es el "evangelio de los pecadores", porque presenta siempre a Jesús infinitamente comprensivo con los que han sido víctimas de las pasiones humanas. San Lucas quiere insistir en que el amor de Dios no tiene límites ni rechaza a quien desea arrepentirse y cambiar de vida. Por eso los pecadores leen con tanto agrado y consuelo el evangelio de San Lucas. Al parecer entrevistó a los primeros Apóstoles y a la propia Virgen María para darle solidez a su evangelio, con testimonios de primera mano y de testigos fiables de la vida y obra de Jesucristo. Tal vez por eso su evangelio es el que narra con más asiduidad los hechos de la infancia de Jesús, así como los aspectos más psicológicos de la personalidad del Mesías. En él se han inspirado los más famosos pintores para representar en imágenes tan amables escenas. También en sus propias pinturas se inspiraron muchos de los primeros artistas medievales, especialmente en lo que hoy corresponde a Grecia y Turquía. Dicen que murió soltero, a la edad de 84 años, después de haber consagrado su vida en hacer conocer y amar a Nuestro Señor Jesucristo. Según el antiguo "Prefatio vel Argumentum Lucae", sabemos que siguió predicando por las tradiciones en Macedonia, Acaya y Galacia y que supuestamente falleció en Beocia y fue enterrado en Tebas. La tradición indica que San Lucas mandó ser enterrado junto a la imagen tallada de "nuestra Señora" (la Virgen)que él mismo había confeccionado. Luego, como refiere San Jerónimo (cf. De viris ill. VI, I), sus huesos fueron transportados a Constantinopla, a la basílica de los Santos Apóstoles. En tiempos de las Cruzadas, las reliquias del santo llegaron a Padua. Desde entonces se conservan en la iglesia de Santa Justina. (El cráneo fue en cambio trasladado en 1354 de Padua a Praga a la catedral de San Vito). * Se pueden presentar tres razones por las cuales se concede a Lucas, el médico amado de Pablo, la autoría del evangelio que lleva su nombre. Primero, porque es improbable que se lo hubieran inventado. Si la iglesia primitiva hubiera querido poner el nombre del autor a la obra que hoy adjudicamos a Lucas, es poco probable que hubieran elegido a Lucas, pues este no fue un testigo ocular de los hechos que narra, no es un apóstol de Jesús. Esto milita a favor de su autoría. Segundo, porque cuenta con el testimonio unánime de la iglesia primitiva. Podemos citar por ejemplo a San Ireneo: «Mateo publicó su propio Evangelio entre los hebreos en su propia lengua, cuando Pedro y Pablo estaban predicando el evangelio en Roma y fundando la iglesia allí. Después de su partida, Marcos, el discípulo e intérprete de Pedro, él mismo nos dejó por escrito la esencia de la predicación de Pedro. Lucas, seguidor de Pablo, asentó en un libro el evangelio predicado por su maestro. Luego Juan, el discípulo del Señor, quien también se recostaba sobre su pecho, produjo su Evangelio mientras vivía en Éfeso en Asia». (Ireneo, Adversus Haereses 3,3,4) Tercero, porque no existen competidores para la autoría de dicha obra. Estas tres razones acreditan la autoría de dicha obra, a San Lucas, el médico amado. También tomar en cuenta que el consenso de los eruditos liberales y conservadores es que Lucas es muy preciso como historiador. Es erudito, es elocuente, su griego se aproxima a localidad clásica, escribe como un hombre educado, y los descubrimientos arqueológicos demuestran una y otra vez que Lucas es preciso en lo que tiene que decir. * De sus pinturas de la Virgen y el Niño, caben destacar algunas de Constantinopla (aunque muchas se han perdido, como la Hodegetria). Se presume que pintó más de seiscientas obras, incluídas la Virgen Negra de Częstochowa y Nuestra Señora de Vladimir. Según la tradición de los primeros cristianos de la India, quienes fueron convertidos por el apóstol Santo Tomás antes de su martirio, en su comunidad se conserva otra imagen pintada por San Lucas, el ícono Theotokos (imagen llevada por el propio Tomás).