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sábado, 8 de marzo de 2014

Día de la Mujer, por David Alberto Campos

Si quiere hacer algo útil, respete de verdad a las mujeres. Escúchelas. Acompáñelas. Apóyelas. Y no caiga en la falacia sexista de moda. A los hombres también escúchelos, acompáñelos y apóyelos. Ellos no son parias, ni humanos de segunda clase. Son tan humanos y bondadosos y luchadores como las mujeres. La discriminación no es buena para ningún lado. Deje de gritar"feliz día" porque no es un día muy feliz que digamos, hoy se conmemora un día trágico, doloroso, en el que la explotación y la crueldad con los obreros se ensañó con unas mujeres buenas y trabajadoras que sólo estaban pidiendo lo que era justo. Mejor medite si trata bien a sus empleados (sean mujeres u hombres) y, si es empleado o subalterno, si usted tendría el coraje suficiente para reclamar sus derechos. Y realice las acciones pertinentes. Las chocolatinas y las flores son un detalle bonito, pero baladí: usted haría más educando hombres responsables (óigase bien, porque responsabilidad sí que hace falta) y no a machos asquerosos que embarazan y se van corriendo, que se desaparecen cuando se les llama al compromiso, que andan por ahí comportándose como simios agresivos y preñadores. Recuerde, si es mujer, que usted vale en sí misma, por ser humana, no por sus ovarios o sus cromosomas. Hágase respetar y denuncie los casos de acoso sexual, las violaciones, las formas en las que el machismo la atropella a diario (sobretodo en días como hoy, en los que la "belleza" farandulera y la civilización del espectáculo hacen tanto por perpetuar los estereotipos de "mujer bonita" que es pura apariencia). Recuerde, si es hombre, que debe hacer todo lo anterior y además portarse bien con las mujeres, ser fiel y monógamo, respetuoso y ante todo responsable. Y que si quiere al menos disimular su machismo debe valorar igualmente la vida de los demás hombres, pues usted no es ningún macho alfa y es bastante tonto andar haciéndose el de la vista gorda cada vez que ve que a un hombre lo asesinan, lo roban, lo discriminan o lo golpean, como si eso no fuera grave. Si es abogado, tenga en cuenta que todos los homicidios son terribles, no sólo los femicidios. Ningún sexo vale más que otro. Ah, y a propósito, recuerde que hay otros géneros, y así se sienta a gusto con su heterosexualidad trate de no ofender a la gente gay en por estas fechas. Se le perdona que copie-y-pegue cursilerías, pero no crea que por eso le van a dar el Nobel de la Paz. Valore y respete, eso es más valioso que andar repartiendo flores y piropos (cosa que muchas veces, sobretodo si no lo conoce la destinataria, también es machista...y de muy baja estofa). No castigue al mundo con poesía barata (menos si es suya y tiene mal gusto); si cree que vale la pena, atrévase a publicarla...pero tenga en cuenta que muchos tratan de imitar a Neruda y se quedan en un nivel Arjona. Evite exhibir su machismo diciéndoles a las mujeres que sólo son buenas por su belleza física, o por su sonrisa (o estupideces de esas), o (¡peor aún!) por "darnos la vida" (pues demuestra que no sabe mucho de biología, y que además sólo valora a las mujeres por su capacidad reproductiva). He conocido un montón de mujeres solteras y sin hijos que hacen mucho más por el mundo que las grandes matronas de siempre (pero también a ellas respételas y comprenda que no les fue fácil levantar a tantos hijos...y muchas veces solas, en un país en el que a los hombres los matan tan frecuentemente). Evite exhibir también su hembrismo, y no haga comentarios denigrantes de los hombres: tenga en cuenta que también muchos hombres trabajan duro por superar las barreras que la sociedad les impone, y sobretodo por superar los clichés con que la misma sociedad los castiga y les pone también un "techo de cristal". Ame a las mujeres. Ame a los hombres. Ame sin miedo, y deje de excusarse. David Alberto Campos Vargas (Colombia, 1982)