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sábado, 11 de enero de 2014

El Vencejo, por Alfonso Ricciuto

Aferrado al vacío, entre las grietas trémulo, al borde de filosa arista asombrando a los ojos del turista permanece tu figura quieta. Y de pronto, por instinto herido caes en la bruma con pasión insana como una burla a la razón humana que no logra entender tu cometido. El más valiente predador se humilla ante el cristal plateado de la casa que protege tu cálida semilla y allí en la oculta, peculiar guarida tras el agua que insensible pasa se repite el milagro de la vida. Alfonso Ricciuto (Argentina, 1950)