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sábado, 21 de diciembre de 2013

Inundación, por Günter Grass

Esperamos que cese la lluvia, aunque nos hemos acostumbrado a permanecer invisibles, tras la cortina. La cuchara es colador ahora y nadie se atreve ya a extender la mano. Muchas cosas flotan por las calles, cosas bien escondidas en tiempo seco. ¡Qué penoso ver las sábanas usadas del vecino! Vamos a menudo al indicador de nivel y comparamos, como relojes, nuestras cuitas. Algunas cosas pueden regularse. Pero cuando los aljibes se desborden y se colme la medida que heredamos tendremos que ponernos a rezar. El sótano está sumergido, hemos subido las cajas y comprobamos con la lista el contenido. Todavía no se ha perdido nada... Como es seguro que las aguas bajarán pronto hemos empezado a coser sombrillitas. Será muy duro volver a cruzar la plaza, claramente, con sombra de plomo. Al principio echaremos de menos la cortina y bajaremos al sótano a menudo para contemplar la marca que las aguas nos legaron. Günter Grass (Alemania, 1927)