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lunes, 4 de noviembre de 2013

VACÍO EXISTENCIAL POR LUIS FERNANDO CAMPOS VARGAS

VACÍO EXISTENCIAL ¿Para qué filosofar si somos esclavos de nuestros sentimientos? Si dependiendo del sol o la noche, De quien esté o no, De una desafortunada enfermedad, O simplemente de un mal suceso, Podemos echar al traste un montón de ideas tan bien establecidas según la lógica? Porque en un camino tenemos muchas bifurcaciones, Y ninguna parece ir a donde yo quisiera. ¿Para qué gastarle horas a las ciencias, para qué vivir Si lo que nos depara es un próximo fin? Si la esencia de la vida es el cambio, ¿Qué sucederá cuando ya nada cambie? ¿Qué pasará entonces, para qué habremos vivido tanto, Y ansiado tanto el futuro? Porque al parecer el cerebro es sólo una máquina ociosa Que produce regados pensamientos, Que no permite ser saciado, Y que simplemente continúa deseando y deseando más, Sin llevarnos a ninguna parte. ¿Y es que qué es la felicidad si Tantos la profesan y en nadie se vive? Aún el buda que se autoproclama exento de toda clase de tentaciones Y que lleva una vida ejemplar, A mí me sabe a poco. Aún el esquizotípico que toca saxofón a media noche, O la mujer cincuentona arrugada que sonríe tanto, Me complacen poco más que nada. El hombre pasajero, el erudito, el cura o el científico, A mí no me dicen nada, El médico no me convence, El hombre bueno y santo me parece aburrido, Y el despreocupado vano y poco digno de imitar. El único ídolo que encuentro Es el poeta veterano O el escritor apasionado Que logran imprimir sus hermosas ideas En hojas largas y llenas de significado. Que uno de ellos me diga, pues, ¿Para qué filosofar si somos esclavos de nuestros sentimientos? ¿Para qué dar vueltas en entretejidos caminos de imaginación Y entre nebulosos pensamientos, si estamos sujetos A como nos sintamos en el momento, A como se nos muestre la vida? Quiero que me digan también Qué maravillosas cosas piensan. Quiero que Neruda me diga si él amanecía cansado y abatido, Quiero que él me diga si cuando iba a escribir no se arrepentía De muchas cosas que había hecho. Quiero que la maldita alma de Dostoievski corrompiéndose en el infierno Me diga cómo era un día en su vida. Esta es mi pregunta, para Unamuno, Para Rivera, para Homero. ¿Uno cómo carajo vive una vida Entre el cielo y la tierra? Quiero que Vallejo salga de su inmunda cripta viviente Y me responda, ¿Cómo se vive? ¿Cómo se piensa? Porque yo no sé, en un mundo que no tiene sentido, Que es un vacío y un no ser, Una concepción burlesca de un dios pervertido, Cómo se vive. ¿Es esta una vida pasajera, una vida sin sentido, Una competencia que nos hemos tirado, Un mero deseo por sobrevivir? ¿Cómo se vive, cómo se sueña, cómo se escribe y cómo se canta, Con un alma inundada y morbosa como la del ser humano; Cómo se disfruta de la existencia? ¿Será que simplemente debemos engañarnos, Evitar toda clase de pensamientos antinaturales, Y vivir y comer como las ratas Y pensar como las hormigas, y ya? Muchos podrían decir que para esto fue hecha la religión, Que un dios nos responde todas las preguntas, Pero a mí ese cuento no me cala, No funciona. ¿Cómo se vive? ¿Cómo se sueña? POR LUIS FERNANDO CAMPOS VARGAS