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martes, 22 de octubre de 2013

XXV

Hablando de amigos, deseo volver un poco atrás, a la década de 1990. En el barrio tuve el privilegio de gozar la compañía de gente muy buena: Sergio Andrés Pastrana, Santiago y Roberto Ampudia, Daniel Barcias, Huberth Bahamón, Rodrigo Andrés y Marvin Hernán Gualy, Carlos Soto, entre otros. Jugábamos al fútbol (como siempre, mi labor era sobretodo defensiva, aunque a veces hacía bonitos goles de cancha a cancha), pero también practicábamos baloncesto y béisbol. Con el ingeniero Sergio Andrés Pastrana hemos sido amigos desde que estábamos en primaria. Sigue siendo el mismo hombre de familia y honesto de esos días, amante de las últimas tecnologías, verdadero genio de los artefactos electrónicos. Además de ser docente universitario, ha trabajado en numerosos proyectos, en todo el país. Cuando nos encontramos siempre intento armar un “picadito”, como en la adolescencia (él era nuestro arquero). Soledad, su abuela paterna, era una belleza: de esas personas que no escatiman en elogiar y apoyar. Sus padres, Humberto y Elvira, dos personas excelentes que siempre me han hecho sentir en casa cuando viajo a Neiva.