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martes, 22 de octubre de 2013

XLVII

Al día siguiente de la graduación en la Católica de Chile, tomé el avión que me trajo de regreso a Colombia. Las últimas personas con las que hablé en territorio austral fueron los Paz Moraga, una familia excepcional, cuya hija (Carola) era la joven psicóloga que me había introducido en el mundo de Servicio País. A ella volvería a verla luego, en Cuzco. Porque la vida también está llena de retornos y reencuentros.