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martes, 22 de octubre de 2013

XIV

Otra cosa hermosa de mis días de secundaria fueron las distintas actividades religiosas y cívicas. En el Salesiano se vivía el Mes Mariano, la Semana Santa y la Navidad con apacible fervor, con alegría. Los estudiantes nos motivábamos a hacer altares a la Virgen durante el mes de Mayo. Hacíamos el Rosario con devoción. Muchos creíamos en las bendiciones de una vida sexual ordenada y de una vida espiritual fuerte y fecunda. En las misas cantábamos con entusiasmo, dirigidos por los profesores Gustavo Martínez y Liberio Salazar, buenos músicos y aún mejores personas. También fui voluntario y trabajé en escuelas humildes de mi ciudad, en labores de alfabetización. Me interesaba sobremanera acercar a esos jóvenes a la literatura. Siempre he creído que las Humanidades des-bestializan al hombre, lo hacen más sublime, y que un humanista es menos proclive a la violencia. Por eso estaba convencido que con mi labor contribuía un poquito a la paz del país.