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martes, 22 de octubre de 2013

X

Entre 1995 y 1998, por gracia del Espíritu Santo, obtuve dos premios y una mención de honor en Olimpíadas de Matemáticas municipales y departamentales. No me explico cómo, pues aunque me gusta la física (y era bueno para ella en la secundaria), el álgebra y la trigonometría nunca fueron mi fuerte. Siempre sufrí despejando ecuaciones. En muchas ocasiones no di con el valor de la dichosa x. Parece que la capacidad de focalizar la atención (cultivada desde los años de primaria) y la resistencia (las pruebas duraban en promedio dos horas) ayudaron en parte. Menos sorpresa me causó el recibir la Medalla de Oro que se entregaba cada 23 de abril por el desempeño en Lengua Castellana, Comunicación y Literatura, de 1994 a 1998.