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martes, 22 de octubre de 2013

LXXIX

Empecé a trabajar para las Naciones Unidas. Voy a cambiar de residencia. Mi esposa y yo estamos emocionados. Nos acompañará Tommy, por supuesto. Estamos a la espera de un futuro mejor, encomendados a Dios, llenos de fe. Tendremos que trabajar duro, lo sé. Lo haremos con amor, con vocación de servicio. Eso es fundamental si uno desea hacer un trabajo excelente. Espero seguir acumulando experiencias de vida en este intersante viaje que constituye la existencia. Por ahora, satisfecho, contemplo que he coronado otro libro. Dios sea alabado. David Alberto Campos Vargas Bogotá, 22 de octubre de 2013