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martes, 22 de octubre de 2013

LXX

Lo bueno de hacerse novio de una buena amiga a la que uno conoce de antes es que todo ese proceso de compenetración y conocimiento, tan necesario para una relación, ya se ha iniciado antes. Hay mucho terreno ganado. Se disfruta más a la otra persona, porque si uno ama a ese ser, goza conociéndolo (y eso aplica hasta para el conocimiento científico). Con Ana Ximena nos conocíamos desde 2008. Seguimos viéndonos en las reuniones de residentes de psiquiatría en la sede de la ACP. Tengo la impresión de que, entre más nos conocíamos, más nos gustábamos. En 2010, en el marco del IV Congreso de Residentes de Psiquiatría, hablamos toda una noche, en un sitio inolvidable: las termas de Santa Rosa de Cabal. Pero ni siquiera esa noche, con todo y lo intenso e íntimo de nuestro diálogo, fuimos capaces de confesarnos nuestro amor. Sólo hasta inicios de 2011 nos atrevimos y ahí empezó un romance maravilloso, de cuento de hadas, que continúa hasta el día de hoy…