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sábado, 21 de septiembre de 2013

Las apariencias: entre lo corporal y lo espiritual, por Catalina Riaño

El ser humano se encuentra dominado por un mundo sensible, por lo corporal y lo material, sin duda alguna muy atractivo para muchos, ya que ofrece recompensas rápidas y tangibles a nuestros sentidos pero un engaño constante, de allí los grandes errores y fracasos del mismo, porque si nos ponemos a repasar la historia podemos observar que en la guerras siempre se ha peleado por el poder que en ultimas resulta siendo lo material, el dinero, las propiedades etc. Es tan llamativo en primera estancia aparentar y así mismo ser engañado por las apariencias de algo o alguien, ya que al aparentar se obtienen cosas materiales y se puede suplir deseos instintivos rápidamente y al ser engañado por estas se idealiza de una manera errada pero al fin y al cabo se sueña, prácticamente levitamos en medio de tanta ¨perfección¨ que podemos observar, escuchar y sentir, total levitamos en medio de nuestra propia ignorancia. Luego de pasar por estos placeres sensibles y hacer un análisis concienzudo de sí mismo en la poca experiencia que me merece nos empezamos a dar cuenta que lo corporal y lo material son algo tan vano en la vida del ser humano, que lo que realmente merece admiración, y es duradero a lo largo de nuestra vida es aquello que no perciben nuestros sentidos, como el intelecto, el amor, el gusto por lo que se hace, el contemplar lo complejo y lo simple que es la vida a su vez. Al dejar de guiarnos por las apariencias se valora y se aprecia más el verdadero ser, el sentido de lo que somos y lo que hacemos y al dejar de aparentar nos vamos dando cuenta de la valía que poseemos nosotros mismos, de lo lejos que se puede llegar, que en realidad no necesitamos aparentar nada, que lo espiritual perdura y lo material es efímero. En muchas ocasiones la sociedad nos va imponiendo una gran importancia hacia este mundo sensible y superficial, como si ser esbelto físicamente, mentir a cerca de lo que se es, y abarcar poder, dinero y bienes materiales fuese la gran cosa, pero lastimosamente a veces y en la mayoría de los casos nos dejamos llevar por esto y tal como lo dice Platón en su libro La Republica ¨la apariencia a veces vence incluso a la realidad¨ y ¨es dueña de la dicha¨ obviamente en mi opinión una dicha falsa pero que se le ha dado un lugar muy primordial en la sociedad. Catalina Riaño (Colombia)