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domingo, 4 de agosto de 2013

EL MAMERTO, XXX

XXX Clarita llegó a los dos días. Es muy linda esa muchachita. Servicial, educada, con ese habladito de las rolitas. Cuadramos unas cosas en Cúcuta, con un enlace del gobierno venezolano, que nos dio mapas y un morral con dólares, pesos colombianos y bolívares. También nos encimó dos pistolas, pero nos recomendó que no las usáramos sino en caso de extrema urgencia. Luego nos fuimos al aeropuerto. El comandante Macario nos había conseguido una avioneta, en la que viajaríamos hasta Tame. Clarita a veces se sentía triste. Yo le trataba de dialogar, buscaba darle ánimos, porque me dolía verla acongojada. Yo me figuro que tendría algún noviecito por ahí. Uno de esos amores incompatibles con la militancia en el partido. Por eso el partido exige tanta disciplina. La gente normal no aguanta.