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domingo, 4 de agosto de 2013

EL MAMERTO, XX

XX Acabo de ver un documental sobre la Unión Soviética que me ha dejado un mal sabor de boca. Esos historiadores gringos no hacen sino inventar cosas. Todo lo distorsionan. Que dizque el camarada Lenin hizo fusilar a varios de sus opositores, así como a la familia del Zar. Que dizque los bolcheviques eliminaron a mencheviques y blancos. Que dizque el camarada Stalin barrió con ucranianos y chechenos; que mandó matar a Kirov, a Kamenev, a Zinoviev, a Bukharin, hasta a Trotski; que provocó deliberadamente una hambruna que mató a millones de rusos; que durante la Segunda Guerra usó soldados como carne de cañón; que condenó a una muerte segura en Siberia a sus detractores; que se hizo el de la vista gorda con los atropellos cometidos por los nazis contra los judíos en Polonia. Que dizque el camarada Brezhnev sacó del camino al camarada Kruschev y era más creído y corrupto que Stalin. Que dizque el camarada Andropov aniquiló la Primavera de Praga. ¡Mentiras, puras mentiras! Los panfletos que me da el doctor Rojas, es decir, mi comandante Macario, dicen todo lo contrario. Yo le creo más a los panfletos que a los libros. Son más cortos, más fáciles de leer. No hace falta preparación académica para entenderlos. ¡Malditos historiadores gringos! El día que aprendan a ser como los coreanos, que cantan la grandeza de sus dictadores, se ganarán mi cariño. Sí, claro. Como los buenos historiadores de Corea del Norte, que sí obedecen. A los malos los encarcelan, los internan en hospitales psiquiátricos, o simplemente los desaparecen. Me parece bien. Claro que también se me hace como un nudo en la garganta. ¿Me pasará lo mismo a mí, por haber hablado mal de Chávez?