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domingo, 4 de agosto de 2013

EL MAMERTO, XLIII

Ya ven, mañana cumplo 80 años y tengo un cáncer de próstata terminal. Por lo que logré entenderles, no tengo sitio sin metástasis. Ahora sí me muero. Me acaba de llegar una invitación. La Central de Trabajadores de yo no sé dónde “se complace” en invitarme a una cena de homenaje. ¡Los muy cabrones! Seguramente por ser el mamerto más viejo de Colombia, o de Latinoamérica, qué se yo. ¡Maldita sea! Los honores siempre llegan así. Muy tarde. Yo siempre quise ser reconocido, ser admirado. Ese era mi proyecto de vida. Nunca llegué a ser nada. Un Don Nadie. Un simple mamerto. Cuando me nombraron Secretario General del partido, y más aún, cuando me nombraron comandante, creí que estaba haciendo Historia. Pero ni siquiera eso. Hoy en día nadie habla de eso. Al menos el comandante Fariña tiene una biografía en internet. Pero nadie habla del MIERDA. Yo no salgo ni en Facebook. Lo nuestro fue flor de un día. Nadie nos recuerda. Sólo una partida de hijos de puta, que “se complace” en invitarme para tomarme fotos, y seguramente tomarme del pelo. Una parranda de burguesitos, de niños bien, que están en los sindicatos sólo para darse el pantallazo y luego poder hacer política. Que sí se complacen, pero en ser distintos a mí, porque me consideran un tipo sin clase y sin importancia, un simple mamerto. David Alberto Campos Vargas (Colombia, 1982)