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domingo, 4 de agosto de 2013

EL MAMERTO, XIV

XIV El comandante Macario estuvo raro esos días. El compa Efigenio me explicó que lo había “afectado profundamente la partida de la compañera R”. Tan estirado, el Efigenio. Ahora le da por hablar como burgués. Definitivamente hay que fusilarlo. Yo veía al comandante enojadísimo, peor que antes. Llamaba al comandante Fariña y lo insultaba, le decía que qué carajos de explosivos le habían dado a la compañera R, que cuál era la seguridad con la que contaban los miembros del partido, que desde cuándo se estallaban las bombas caseras antes de ser usadas. El comandante Fariña como que se abstenía de contestarle, porque el comandante Macario le gritaba que dijera algo, que no fuera como todos los guerrilleros, que fuera frentero y le dijera la verdad. El otro como que le colgó, porque el comandante Macario desbarató el teléfono. Efigenio y yo fuimos los perjudicados. El comandante se desquitó con nosotros. A mí me dio una patada que me dejó tendido. A Efigenio lo molió a puñetazos. Creo que desde ahí le empezó a tener bronca el compadre Efigenio. Luego empezó a decir una perorata, a pleno pulmón. Al ratico fue tomando un aire como de superioridad, fue sacando pecho, dejó de ir de un lado para otro y empezó a reírse a carcajadas. Me gritó que me levantara, que cogiera la máquina de escribir y escribiera su discurso. A mí me dolía mucho el estómago, pero le obedecí ligerito. Si no, me remata ahí en el piso. Esto fue lo que me dictó: Señores Ejército de la Revolución Proletaria: Con indignación veo que son unos jodidos con el partido. Unos desconsiderados. A ustedes no les interesan sus células urbanas, sino tener el monopolio del tráfico de estupefacientes. A ustedes no les importa el campesinado, sino sólo para usarlo y maniobrar con él. A ustedes les da igual el proletariado, porque ustedes mismos son archimillonarios. Se han lucrado con los secuestros, con el tráfico de cocaína y heroína, con las coimas que negocian hasta con funcionarios del Estado. Ha muerto una camarada del partido por culpa de ustedes. No podrán alegar que fue negligencia de ella, porque ella era experta en la fabricación de dichos artefactos caseros. Artefactos que nosotros usábamos en muchas de las protestas que ustedes mismos organizaban, y que nosotros, como idiotas útiles, hasta el día de hoy apoyamos. ¡Me hastié de ser mirado por encima del hombro por ustedes!, ¡Me cansé de andarles rogándoles para que me aprovisionen con armamento y munición de calidad! Ustedes se creen más que el partido, porque manejan millones de dólares. Pero el partido también puede ser millonario. Ya me harté de sus secuestros, de sus atentados, de sus masacres. Estoy cansado de que ustedes hagan terrorismo. ¡Ahora me toca a mí hacer terrorismo! No voy a ser más el segundón de ustedes. Si se ha de morir gente del partido, que sea porque yo la estoy liderando en el campo de batalla. Ahora serán nuestros secuestros, nuestros atentados, nuestras masacres. Tendremos publicidad. A partir de hoy, me proclamo Jefe Único del nuevo Movimiento Independiente Emancipador y Revolucionario de América, me desligo de ustedes y proclamo mi total independencia ideológica. Atentamente, Comandante Makarenko A mí me causó gracia el nombre que se había inventado el comandante Macario para el partido, porque sus siglas formaban la palabra MIERDA. Me empecé a reír pacito, porque el comandante acababa de proclamarse jefe único de la mismísima mierda.