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domingo, 4 de agosto de 2013

EL MAMERTO, VIII

VIII Estoy viendo bonita a la compañera R. No sé por qué, porque no me gustan las mujeres como ella. Prefiero las morenitas. El comandante Macario, que conoce mis debilidades y me las corrige en aras de mantener la disciplina, me dice que mi atracción por las morenas tiene una explicación científica: como yo soy blanco, es bueno para los genes enrazar una morena. El comandante me dice que así se evitan muchas enfermedades. Yo le creo, porque algo así aprendí cuando estudiaba Biología. Sí, logré graduarme, como ya les había contado. Soy licenciado en Biología. Fui profesor durante mucho tiempo, antes de que me echaran. A duras penas pude graduarme, eso sí, porque estudiar es muy difícil. Leer me cuesta mucho. ¡Maldita la gente inteligente!... ¡Ya verán, ya verán lo que les pasará, cerebritos!...No voy a dejar ni uno, ni uno vivo. Pero debo esperar. Todavía no soy Secretario General. Solamente secretario, así, con minúscula. Paso a computador todas las peroratas que da mi comandante. Él se va como enojando, alza la voz, manotea, camina de un lado a otro, a veces como que rebuzna, a veces golpea las paredes, a veces tira puñetazos al aire. Yo me agacho bien y sigo escribiendo, no sea que me pase como a la compañera R, que a veces se gana sus buenos moretones. Me cuesta mucho, porque conocí los computadores después de viejo. Me enredo, se apaga la máquina, se traba la impresora. Es difícil ser viejo. Sueño con ser joven otra vez, emborracharme y pavonearme por la calle, creerme la última limonada del desierto. Picar por aquí y por allá, seducir tontitas, comer hasta hartarme. Pero ya ven, tengo más de setenta años y me estoy muriendo. Por eso me dediqué a ser mamerto. Porque la muerte se acerca y no me puede llevar sin que yo haya hecho nada. Los mamertos escribimos, opinamos, publicamos. Somos los ideólogos. Sí, puede parecer bastante individualista. Sí, reconozco que no cuadra con la filosofía del partido, en la que la masa ahoga al individuo y lo aniquila. ¿Pero qué culpa tengo? ¡Yo también quiero ser famoso! Ser un mamerto famoso, como Gorki. Tener mi casita junto al mar. Disfrutar lo que me queda de vida.