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domingo, 4 de agosto de 2013

EL MAMERTO, V

V No es que no convenzamos, sino que nos gusta ser minoría. Cuando se es minoría se puede sembrar más rencor. Hay más odio entre pecho y espalda. Y nos nutrimos de ese rencor, eso sí lo tengo bien claro. Entre más resentimiento exista, más se fortalece el partido entre las masas. Uy, miren, ya estoy hablando como el comandante. Es que si uno escucha aprende. No me gusta la democracia. Cuando cada quien elige qué hacer con su vida se aleja de la disciplina del partido. Cuando la gente piensa diferente se vuelve peligrosa. Cuando cada uno opina y piensa por sí mismo es más difícil de manejar. Por eso no conviene la democracia. Además, en las democracias el partido pierde. En serio. Cuando el partido va a elecciones libres pierde. En Cuba sí saben cómo ganar siempre, porque sólo existe el partido. Eso es lo que debe hacerse acá: candidato único, partido único, todo el mundo disciplinado y marchando, sin quejarse, sin rechistar. ¿Qué hay hambre? Pues que aguanten el hambre. ¿Qué son malos los salarios? Agradezcan y no se quejen, y hagan también trabajo voluntario. ¿Qué se quieren ir del país? Pues afuera, pero nos dejan las propiedades. Y agradezcan que no los fusilamos. El comandante Macario me corrige: me dice que en Chile sí ganamos, con un tal Allende. Se pone a pelear con la compañera R. Ella dice que si no es por las alianzas con la Democracia Cristiana y los liberales no se hubiera logrado. Y que además Allende no era el líder comunista en Chile, sino Neruda. Pero que como Neruda era poeta, y de buen corazón, pues se ofreció a ayudarle a Allende. Yo no sé de qué hablan. A mí no me interesa la Historia, sobretodo porque la Historia siempre hace quedar mal al partido.