Follow by Email

domingo, 4 de agosto de 2013

EL MAMERTO, II

II Eso sí, soy graduado. No crean que soy tan menso. Sólo lo necesario para ser idiota útil, para ser mamerto. Pero también tengo inteligencia. De esa inteligencia criolla. Astucia, mejor dicho. Por eso era bueno matando policías. Por la espalda, sin que se dieran cuenta. A veces hasta me hacía amigos de ellos. No sospechaban nada. También así engañaba a los celadores de los bancos. Intenté estudiar Derecho, pero como no me gustan las leyes porque no lo dejan ser irresponsable a uno, lo abandoné pronto. Luego intenté Medicina, pero había que estudiar mucho. Y ya ustedes saben, a uno el tiempo se le va agitando allí, reclutando gente allá, organizando congresos, así sean de pocos asistentes. ¿Qué cuántos recluto? Más o menos uno por semestre. Es que son muy listos. Han leído más que uno. No se dejan confundir tan fácilmente. Y han viajado. Esos son los peores. Los que han estado en Europa del Este, o en Corea del Norte, o en Cuba. Esos no se comen el cuento de la lucha de clases, ni de la dictadura del proletariado. Se echan para atrás facilito, porque no son obedientes. Han visto que el partido sigue dejando pobres a los pobres, y deja pobres a los ricos, y elimina a los que no están de acuerdo. Han visto la censura. Se han percatado de los muertos. No se dejan engañar. Otros que dificultan la tarea son los religiosos. ¡Me fastidia tanta religión! Los ateos son más dóciles, más llevaderos. ¿Pero quién convence a un judío, a un cristiano, a un musulmán, a un hinduista? Más vale fusilarlos, pero hoy en día no es tan fácil. ¡Benditos los años de Stalin! En esa época uno podía barrer con todo, acabar con todo un pueblo sin chistar. Y nadie decía nada, ni la ONU. No se hablaba de Derechos Humanos. No había tanto activista denunciando las acciones del partido. Pero ahora no se puede actuar tan bien como actuaba el camarada Stalin. Nos tocó aguantarnos a esos creyentes. ¡Malditos! Yo creía que los budistas eran más fáciles, porque un amigo me había dicho que el budismo era cercano al ateísmo. Pero tampoco fue fácil. Menos aún ahora, cuando ya todos se saben la historia del Tíbet. Sí, el Tíbet. Se enojan por no se qué exterminio de no se cuántos monjes, de los dizque intentos nuestros de asesinar al Dalai Lama, de las atrocidades de la China comunista. ¿Se dan cuenta? Maldita Historia. Malditos libros de Historia. Hay que decomisarlos, y hacerlos desaparecer. Y no sólo a los libros. También a los historiadores. A propósito, no he avanzado mucho y creo que no voy a poder con el libro de Trotski que me recomendó la compañera R. Me cuesta mucho leer, bostezo mucho. Deberían hacer una película. El cine es más llevadero. Eso sí, siempre y cuando sea un film autorizado por el partido. No queremos revisionistas, ni desviacionistas. No queremos gente que piense, sino que obedezca.