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martes, 23 de julio de 2013

Edad Negra, por Vicente Huidobro

Edad negra La muerte atravesada de truenos vivos Atravesada de fríos humanos La muerte de sobra llamando tierra por la tierra Y de subida en los rostros amargos La marea apresurada Sobre los ojos y las piedras... Cómo decir al mundo si es necesario tanto hielo Si exige el tiempo tal suplicio Para futuras voces nuevas ¿En dónde estás flor de las tumbas Si todo es tumba en el reino infinito? Sólo se oye la lenga del sepulcro Llamando a grandes gritos Las campanas secretas En su misterio de memorias a la deriva Semejantes al temblor eterno Que se separa de los astros No hay sacrificio demasiado grande Para la noche que se aleja Para encontrar una belleza escondida en el fuego Perderlo todo Perder los ojos y los brazos Perder la voz el corazón y sus monstruos delicados Perder la vida y sus luces internas Perder hasta la muerte Perderse entero sin un lamento Ser sangre y soledad Ser maldición y bendición de horrores Tristeza de planeta sin olor de agua Pasar de ángel a fantasma geológico Y sonreír al sueño que se acerca Y tanto exige para ser monumento al calor de las manos Penan los astros como sombras de lobos muertos En donde está esa región tan prometida y tan buscada Penan las selvas como venganzas no cumplidas Con sus vientos amontonados por el suelo Y el crujir de sus muebles Mientras el tiempo forja sus quimeras Debo llorar al hombre y al amigo La tempestad lo arroja a otras comarcas Más lejos de lo que él pensaba Así dirá la historia Se debatía entre el furor y la esperanza Corrían a encender montañas Y se quemaban en la hoguera Empujaban ciudades y llanuras Flanqueaban ríos y mares con la cabeza ensangrentada Avanzaban en medio de la sombra espía Caían desplomados como pájaros ilusos Sus mujeres ardían y clamaban con relámpagos Los caballos chocaban miembros en el fuego Carros de hierro aviones triturados Tendidos en el mismo sueño... Guárdate niño de seguir tal ruta. Vicente Huidobro (Chile, 1893-1948)