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sábado, 30 de marzo de 2013

Cae el mito de Albert Speer, el influyente arquitecto de Hitler

Araceli Viceconte. Corresponsal, CLARIN.COM Algunos historiadores afirman que él era el único por quien Adolf Hitler sentía una amistad y una admiración casi erótica. Porque no era un proletario ni un fanático más del Partido Nacionalsocialista, sino un hijo de buena familia, elegante y educado. Y era además un arquitecto genial que no tenía límites para sus proyectos megalómanos. El mito de Albert Speer, condenado a 20 años de prisión en los juicios de Nüremberg y muerto en libertad en 1981, acaba de caer definitivamente con la publicación de documentos desconocidos de las SS. Se trata de archivos sobre la construcción de Auschwitz que indican que el arquitecto de Hitler y ministro de Armamento y Municiones del Tercer Reich sabía perfectamente de los asesinatos en las cámaras de gas. En los juicios de Nüremberg, Speer afirmó hasta el último minuto que no sabía nada del Holocausto y fue condenado a veinte años de prisión. Entonces no se contaba con los documentos ni las pruebas encontradas a lo largo de las últimas seis décadas, que según los historiadores le habrían valido la pena de muerte. Speer quedó libre en 1966 y se volvió a integrar sin problemas en la socie dad alemana. De las actas encontradas por la historiadora Susanne Willems se desprende que Speer fue informado al detalle por los dos colaboradores que envió a Auschwitz en mayo de 1943. El mismo día que los funcionarios Desch y Sander estuvieron en el campo de exterminio fueron asesinados un millar de judíos del gueto polaco de Sosnowiec. Los colaboradores de Speer "tienen que haber visto el humo que salía de las chimeneas", declaró la historiadora Willems. Según sus conclusiones, no sólo fueron testigos del genocidio, sino que además recibieron datos precisos sobre las masacres de judíos por parte del comandante de Auschwitz, Rudolf Hö. Desch y Sander regresaron al ministerio de Armamento con una carpeta llena de fotos y elaboraron un amplio informe sobre su visita. Los archivos que analizó la historiadora hablan además de la ampliación de Auschwitz como "Programa especial Profesor Speer". El ministro de Armamento del Tercer Reich fue quien aprobó las partidas de acero y otros materiales para las obras en el campo de exterminio. Pero en sus memorias —escritas en la cárcel berlinesa de Spandau—, Speer asegura que las obras fueron una medida "humanitaria", porque se instalaron cañerías de agua y se protegió mejor a los trabajadores forzosos y a los vigilantes de enfermedades como el tifus. "Eran medidas de higiene para la fábrica de la muerte", comentó Willems. También la miniserie "Speer y él", que emite esta semana la televisión pública alemana ARD, se basa en la bien documentada premisa de que el arquitecto estrella del nazismo fue un gran simulador, un cínico que promovió la explotación de trabajadores forzados para mantener en marcha la industria armamentística del nazismo. En la película, una mezcla de documental y ficción, dan testimonio tres de los seis hijos de Speer, y se ven imágenes suyas de chiquitos, disfrutando las gracias y escuchando los cuentos que les contaba el Führer en el paisaje idílico de Obersalzberg. Varios libros publicados recientemente dan detalles desconocidos sobre la vida de este personaje clave del Tercer Reich. Historiadores como Willems desentrañaron también el vínculo entre las deportaciones masivas de judíos berlineses y los planes de Speer para transformar la capital alemana en Germania. En Berlín —escribe Willems— "Speer era quien daba las órdenes a la Gestapo" para que vaciara casa por casa.