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martes, 2 de octubre de 2012

Una joven y vieja mujer, por William Butler Yeats

¿Cuál fue el alegre muchacho que más me agradó De todos cuantos yacieron conmigo? Respondo que mi alma entregué Y en el dolor amé, Mas gran placer me dio un muchacho Al que físicamente amé. Libre del cerco de sus brazos Reía al pensar que era tal su pasión Que él imaginaba que yo entregaba el alma Cuando sólo existía el contacto de dos cuerpos, Y reía sobre su pecho al pensar Que era la misma entrega que hay entre las bestias. Di lo que otras dieron Después de quitarse la ropa, Mas cuando este alma del cuerpo se despoje Y desnuda vaya a lo desnudo Aquel a quien halló encontrará allí dentro Lo que ningún otro conoce. Y dará lo suyo y tomará lo suyo Y regirá por derecho propio; Y aunque amó en el dolor Tanto se aferra y se cierra, Que ningún ave diurna Osaría extinguir tal deleite.