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domingo, 19 de febrero de 2012

REFLEXIONES ACERCA DE LAS TEORÍAS PEDAGÓGICAS MODERNAS

Prof. Dr. DAVID ALBERTO CAMPOS VARGAS, MD.


Para afrontar con realismo nuestra tarea de educadores, se debe conocer este contexto que trata de los aportes de las diferentes escuelas, diversas tradiciones intelectuales y discursos de los cuales habla Carlos Noguera, que podríamos describir como el resultado de grandes revoluciones en el pensamiento, de verdaderos cambios de paradigma que se han erigido, a su vez, en las bases para nuevos progresos en el campo de la pedagogía: la escuela germánica, la francesa y la anglosajona.

La tradición germánica se centra en la Bildung (formación), del sujeto, para que éste se desenvuelva adecuadamente en el mundo. El concepto de bildung inicia oficialmente con Friedrich Herbart (1776-1846), quien recoge, a su vez, algunos conceptos de Kant. Para la escuela germana son claves la autodeterminación, la autonomía, la autoactividad racional, el ejercicio volitivo de perfeccionarse continuamente, mejorarse, cultivarse siempre. Herbart está convencido que la educación debe darse a través de la enseñanza (unterricht), su lado formal (en términos de formalidad escolar), en tanto instrucción organizada, bien dirigida, ordenada con una intencionalidad y unos saberes específicos que harán del estudiante un sujeto cada vez más culto, racional, universal y autónomo.

El interés de la formación en la escuela germánica es que el sujeto acceda a un correcto desenvolvimiento en el “mundo objetivo universal”, que el sujeto alcance al racionalidad, y, con ella, (recordemos la influencia de Kant en Herbart), la autodeterminación, la emancipación, la “mayoría de edad” en términos de acceso a un sentido del deber y un sentido crítico ante los demás seres del mundo, que coronarían a un individuo autodeterminado, culto, reflexivo, en pleno ejercicio de la voluntad, en automejoramiento permanente. La bildung, entonces, no se reduce a un plan de estudios; busca formación, propende por un sujeto autónomo y con criterio, que continúe con su formación a lo largo de la vida (concepto de “formación no conclusiva” abordado por Noguera como formación que abarca a la totalidad de la vida). Se busca así formar a un individuo productivo, con alto sentido de lo ético y moral, con un despliegue de sus dimensiones no sólo cognitivas sino también morales y estéticas.

Herbart insiste en la educación a través de la enseñanza, recalcando la importancia de que el educador sea maestro experto, especializado. No basta la experiencia de quien educa, debe también tener una ciencia (la pedagogía) para la correcta ejecución de su función educadora. Es decir, se pone el énfasis en lo instructivo, en la enseñanza formal, sistematizada, ordenada, con unos lineamientos claros y un respaldo valiosísimo: el de la pedagogía (la ciencia del educador, la ciencia con la que cuenta el maestro).

En la escuela francesa entran al auxilio del maestro la psicología (en forma de Pedagogía Experimental), la sociología (como Sociología de la Educación) y la Pedagogía Filosófica (en tanto ciencia de la educación). Se insiste en la instrucción como acción educativa del profesor, con diversos métodos y reglas del régimen escolar. Busca, como plantea Durkheim, que la educación garantice la supervivencia de la sociedad, que asegure entre los ciudadanos una suficiente comunidad de ideas y sentimientos. El ser educado es ante todo un ser apto para vivir en sociedad, un ser social. El énfasis en la autonomía de los alemanes queda aquí cambiado por el predominio de lo social: se busca un buen ciudadano. Así, la escuela francesa se vuelca hacia la función social de la educación: su fin es el de hacer de ese niño inicialmente individualista un hombre social, apto para vivir en comunidad (Durkheim). De este modo, la escuela es también espacio de socialización y formación moral: enseña al sujeto a seguir las reglas, a disciplinarse, a controlar sus pasiones y deseos, a solidarizarse con el grupo. Así es como Durkheim entiende al educación moral: el relacionar al niño con su sociedad. En este orden de ideas, en la escuela francesa también el niño introyecta, conoce y aprende a amar su sociedad: el amor a la patria surge como una consecuencia del sistema escolar. Por último, propugna por una moral laica en la educación; dicha moral laica estaría sustentada en la comprensión racional de la necesidad de las reglas, del sentido de la norma. Ya Dios deja de ser la fuente de la ley moral: la fuente es la Razón.

En la tradición anglosajona nos encontramos con la influencia del utilitarismo y el pragmatismo, recopilados para las prácticas educativas por Bobitt, Thorndike, Tayler y, especialmente, Herbert Spencer. En esta escuela se privilegia al Currículo (Curriculum Studies) como organizador y prescriptor de contenidos de enseñanza, un Plan de Estudios organizado, con una secuencia clara, un conjunto de actividades y experiencias ordenados que permite al niño desarrollar lo que será útil y práctico en su vida de adulto. Spencer busca una educación que prepare para la vida, organizada utilitaristamente. Partiendo de la pregunta sobre cómo se debe vivir, llega a la cuestión sobre cuáles son los conocimientos más útiles. Y se propone entonces una educación útil para el individuo y la sociedad. La via curricular, entonces, tiene la función de garantizar que el sujeto pueda sobrevivir adecuadamente en una sociedad industrializada.Teniendo en cuenta las actividades más “importantes, valiosas e influyentes”, el Currículo organiza actividades encaminadas a hacer del individuo un buen agente: su interés es formar sujetos capaces de actuar. Bobbitt, dentro de este enfoque anglosajón, propone el currículo como un “curso de carrera”, una serie de actividades y experiencias por las que debe pasar el estudiante para desarrollar habilidades que le permitan hacer bien las cosas en la adultez. Thorndike recoge lo anterior, estableciendo que los fines de la educación están en satisfacer las necesidades de la vida, y busca, dentro de la educación, “un equipamiento” para el hombre del mañana: salud física y mental, y medios recreativos, éticos, religiosos e intelectuales.

Spencer también retoma elementos del liberalismo político y económico (laissez-faire, autorregulación, utilidad de la no intervención del Estado en los mercados) y, partiendo de la suposición de que en el niño hay un proceso natural de evolución mental, que no debe ser perturbado, busca un “liberalismo educativo”: dejar cierta libertad al niño, respetar su desarrollo intrínseco. De esta manera, Spencer propone un currículo flexible en contraposición a los currículos “coercitivos y restrictivos” del “antiguo régimen” educativo. El currículo, entonces, busca preparar, entrenar en determinadas actividades (que, supone, se transformarán en habilidades que serán de provecho en al adultez), pero dejando un margen para el libre desarrollo, por parte del niño, de dichas habilidades. Es decir, permitiendo que el estudiante funcione según su propia naturaleza.

En resumen, la escuela anglosajona concibe la experiencia humana como una serie de distintos tipos de actividades, y concilia la educación como una preparación para el cumplimiento de dichas actividades en la adultez. Enfatiza la experiencia, la práctica, y se enfocae n la utilidad de actividades y conocimientos. No le basta el hombre erudito-humanista de la tradición germana, ni el buen ciudadano de la escuela francesa, sino el “hombre práctico y bien equipado”. La escuela germana se diferencia de la francesa en que el interés de la primera está en formar para el libre desarrollo de la razón”, y el de la segunda está en educar al hombre para el mundo social; y las anteriores también se distinguen de la tradición anglosajona, en cuanto a que ésta se encuentra centrada en la teoría del currículo y considera la educación en función de su utilidad, valor e influencia para el individuo y la sociedad.

Consecuentemente, podríamos preguntarnos entonces, ¿qué entenderíamos por Pedagogía? Siguiendo este recorrido presentado por Carlos Noguera, diríamos que la Pedagogía es la ciencia que estudia la educación, entendida como un fenómeno eminentemente social que tiene por meta generar cultura, desarrollo y progreso. La pedagogía es también una ciencia humana, hermanada con todos los saberes relacioandos con el hombre (de ahí su estrecha conjugación con otros campos como la psicología, la pediatría, la antropología y la sociología).

La Pedagogía como ciencia engloba todo lo relacionado con el quehacer del maestro, la función de la escuela (y de la sociedad, si ésta se concibe a sí misma como "sociedad educadora"); se centra en el método experiencial, es decir, no riñe con el cambio: siempre dará la bienvenida a nuevas posturas y vivencias, con el objeto de encontrar la que más y mejores resultados arroje. La Didáctica, por su interés en la formación y en los procesos de enseñar y aprender, se puede delimitar como un área dentro del vasto universo de la pedagogía, encaminada precisamente a fundamentar y regular estos procesos. Como Educación se puede entender toda actividad de aprendizaje inherente al desarrollo permanente y progresivo del sujeto inserto dentro de un ámbito social y cultural, a diferencia de la Enseñanza (Instrucción), que es todo aprendizaje "curricular", formal, más dependiente de la escuela que de la misma sociedad, y que busca, más que brindar conocimientos sueltos, dar bases sólidas que contribuyan a la formación del individuo, de quien pretende que aprenda ser crítico, a actuar y transformar, a orientar su existencia tanto hacia la realización personal como a la construcción de una mejor sociedad.

En estas tres tradiciones intelectuales (germana, francesa y anglosajona) podemos ver entonces los orígenes de la “pedagogía moderna” que rompe con los esquemas tradicionales y rígidos de la educación tradicional (donde el alumno es por completo un simple receptor pasivo) convirtiendo al alumno en protagonista de su aprendizaje. En la germana vemos la “educación a través de la enseñanza” en la que es clave el autoaprendizaje, la autodeterminación, el deseo de querer ser mejor, la búsqueda de la formación de un espíritu culto y con alto sentido de lo ético; en su enseñanza educativa se destaca el conocimiento especializado del educador.

La pedagogía en la tradición germana es la ciencia en la que el maestro-instructor se apoya; sumando a esta ciencia los conocimientos tenemos una adecuada enseñanza. La tradición francófona ve la pedagogía como “ciencia de la educación hacia las ciencias de la educación”, una ciencia y un arte, que necesita de la psicología resultando así que no busque solamente expresar o representar lo real, sino orientar la conducta hacia la sociedad. Existe también una pedagogía teórica (encaminada al sujeto o niño) y la pedagogía practica (centrada en los métodos y reglas de enseñanza).

En cuanto a la didáctica, en la tradición francófona, son los métodos de enseñanza que varían según la materia que se va a enseñar y su naturaleza. En la tradición anglosajona observamos emerger el currículo como la forma útil y "más apropiada" de desarrollar las prácticas, actividaes y experiencias, tendiendo el puente hacia la pedagogía en cuanto al cómo, al cuándo y al por qué de los contenidos de la enseñanza), y buscando construir un sujeto útil y bien equipado. Estos sistemas tan organizados (los currículos) buscan en cuanto a la educación dar al sujeto una preparación completa para sus actividades como individuo adulto (métodos prácticos y organizados que preparan para la vida completa).

Concluímos entonces que a pesar de las diferencias de cada una de las tradiciones, cada una de ellas da un aporte significativo a los conceptos que tenemos hoy en día dentro de la pedagogía moderna. Como maestros apreciamos las luces que nos brinda cada una de ellas, y entendemos a su vez sus limitaciones, en tanto que son producto de unos discursos filosóficos condicionados por el contexto y la época en los que emergieron.

Podríamos decir que la pedagogía es al mismo tiempo ciencia (social) y arte, que estudia la educación ( y que el educador necesita), que nos da un conjunto de ideas y nos permite teorizar con el fin de orientarnos a una educación ideal (estudiando a la educación, analizándola para perfeccionarla). La didáctica la podríamos entender como sistemas y métodos prácticos de la enseñanza que varían según la necesidad de la materia y naturaleza de la enseñanza. La podríamos ver como la parte práctica de la pedagogía. Por ultimo veríamos la educación como un proceso que está presente en todo momento, a lo largo de la vida, en tanto que el individuo está siempre interactuando con su contexto, y como una preparación del sujeto en cuanto al espíritu, carácter, costumbres, obviamente complementada por la enseñanza, entendida ésta como instrucción, como un currículo y un accionar del maestro para permitir en el estudiante el desarrollo de unos saberes que le serán útiles en todos los aspectos de su vida.

REFERENCIAS

Noguera, C. Aproximación conceptual a la constitución de las tradiciones pedagógicas modernas, Lección Inaugural, Universidad Pedagógica Nacional

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David Alberto Campos Vargas (Colombia, 1982)
Médico Psiquiatra
Escritor
Catedrático - Fac. Psicología
Lic. en Filosofía y Pensamiento Político y Económico