Follow by Email

domingo, 13 de marzo de 2011

Sobre Joseph Ratinger y el Nazismo - una revisión imparcial

Richard Bernstein y Mark Landler. THE NEW YORK TIMES


El día después de que el cardenal Joseph Ratzinger se convirtiera en el Papa Benedicto XVI, algunos titulares llamaban la atención sobre un momento supuestamente oscuro en su pasado, cuando el Papa alemán fue miembro, brevemente, de la Juventud Hitleriana. "Humo blanco, pasado negro" escribió el Yediot Ahronot de Israel. "De la Juventud Hitleriana al Vaticano" fue la manera en que lo expresó The Guardian.


¿Acaso Benedicto XVI esconde un pasado secreto, que incluye una simpatía por los nazis? La respuesta a ese interrogante, al menos según la evidencia disponible, es "no".


Se sabe, e incluso fue admitido por el Papa en su autobiografía, que por un tiempo en 1941 y 1942, Ratzinger, por entonces un adolescente, estuvo en la principal organización del partido Nazi para adoctrinar a los jóvenes. Enrolarse en la Juventud Hitleriana era una obligación para cualquier estudiante secundario. Después, sirvió un tiempo en una unidad antiaérea que resguardaba una planta de BMW cerca de Munich y hay fotos que muestran a Ratzinger con el uniforme paramilitar de las llamadas unidades de fuego antiaéreo.


Pero los historiadores y los grupos judíos coinciden en que el registro de tiempos de guerra del Papa, que era muy común entre los jóvenes de su generación, hoy tiene poca importancia, si es que la tiene.


Es cierto que Benedicto XVI es un Papa que alguna vez llevó puesto un uniforme de la Wehrmacht. Pero como principal asesor del Papa Juan Pablo II en cuestiones doctrinales, fue una figura central en uno de los últimos gestos más promocionados del Papa fallecido: pedir disculpas por el papel de los católicos durante el Holocausto.


"Todos estaban en la Juventud Hitleriana", dijo por teléfono Olaf Blaschke, experto en historia de la iglesia moderna en la Trier University. "Era algo obligatorio, difícil de evadir. Y los que eran adoctrinados por esas ideologías eran los mismos que más tarde construyeron la República Federal de Alemania y pelearon contra todos los totalitarismos"

como mano derecha de Juan Pablo II, tuvo un papel importante en la redacción de la encíclica "Nosotros recordamos" de 1998, y, claramente, participó en otros gestos que hizo el Papa para reconciliarse con los judíos.


La familia Ratzinger también estaba en contra de los nazis, según su biógrafo, John Allen Jr., por cual el padre de Joseph fue degradado como policía y se vio obligado a mudarse con su familia varias veces. "Cuando se estableció la Juventud Hitleriana, mi hermano fue obligado a enrolarse", contó Ratzinger en 1997. "Yo todavía era muy joven, pero después, cuando ingresé al seminario, también tuve que enrolarme. Pero apenas dejé el seminario, no volví a verlos más. Y esto era difícil, porque para obtener un descuento en los aranceles educativos, que a mí me hacían mucha falta, había que demostrar que uno era miembro de la Juventud Hitleriana".


En 1943, según la biografía de Allen, Ratzinger fue reclutado para un grupo antiaéreo. Lo mandaron un tiempo breve a la frontera austro—húngara para poner trampas para tanques y desertó cuando lo enviaron de vuelta a Bavaria. Después de la guerra, entró en un seminario y así empezó su carrera en la iglesia. Dada su postura conservadora, y su hostilidad activa frente a las tendencias liberales en la iglesia, Ratzinger se ganó epítetos poco elogiosos en la prensa alemana. "Panzerkardinal" es uno de los frecuentes.


Muchas figuras judías elogiaron al nuevo Papa. "Nunca negó el pasado, nunca lo ocultó", dijo Abraham Foxman, director de la Liga Antidifamación. El Jerusalem Post, en un editorial, explicó el por qué de su falta de preocupación. "En cuanto a la cuestión de la Juventud Hitleriana, ni siquiera el Yad Vashem consideró que merecía una investigación", dijo, refiriéndose al centro de investigación y Monumento al Holocausto en Jerusalén. "¿Por qué deberíamos preocuparnos nosotros?"

Tomado de Diario El Clarín, 27 - 4 - 2005

*

SURSUM CORDA: LA "ÉPOCA NAZI" DE JOSEPH RATZINGER


Cuando Benedicto XVI fue electo, una acusación se alzó contra él: "Había sido colaborador del nazismo cuando fue reclutado en las Juventudes Hitlerianas..."

Cuando el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe fue elegido al trono de San Pedro, algunas voces elevaron una acusación que sorprendió al mundo: "El nuevo Papa había sido colaborador del régimen nazi cuando fue reclutado en las Juventudes Hiltlerianas" sin embargo, como muchos personas de la Alemania nacionalsocialista, Ratzinger y su familia fueron víctimas que padecieron las penurias del régimen y del servicio militar obligatorio a finales de la segunda guerra mundial.

Los orígenes bávaros de Joseph fueron decisivos en los primeros años de vida y juventud al crecer en la región católica predominante de Alemania y que fue el signo de la lucha contra la Iglesia en los años del III Reich. En su autobiografía, Aus meinem Erinnerungen 1927-1977, traducida al español como ‘ Mi vida’ , Ratzinger recuerda la transformación lenta de su pueblo mientras el régimen nacionalsocialista se hacía de las riendas del poder. La lucha del nazismo contra la cultura católica de Baviera inició con la separación del estado y la escuela confesional, cuyo último fundamento debería ser la ideología de Hitler. Joseph Ratzinger menciona esa lucha de los obispos y, en particular, el dilema de sus coterráneos que se debatía entre la fidelidad a sus costumbres cristianas y la lealtad al nuevo régimen. Poco a poco, se intentó restaurar la religión pagana, como él mismo describe, cuando un joven profesor «levantó un árbol de mayo y compuso una especie de plegaria como símbolo de la fuerza vital que se renueva... Ese árbol debía representar el inicio de la restauración de la religión germánica, contribuyendo a reprimir al cristianismo y a denunciarlo como elemento de alienación de la cultura geLrmánica».

Sus estudios como seminarista estuvieron marcados por el inicio de la segunda guerra mundial y el servicio militar que tuvo que prestar de forma obligatoria en 1943 en las unidades antiaéreas, siendo su primer puesto la defensa de una sucursal de la BMW donde se fabricaban motores de avión. En 1944, fue llamado al servicio laboral del Reich que guardó en su memoria como «un recuerdo opresivo» de la disciplina militar y de la mentira que se levantó para justificar al régimen de Hitler que iría derrumbándose progresivamente.

Al recordar el 70 aniversario del inicio de la segunda guerra mundial, Benedicto XVI condenó este hecho de absurdo y trágico. Como alemán sabe muy bien lo que implica este doloroso capítulo para la historia de su nación y de la humanidad y, contra esas voces que lo acusaron de nazi, Joseph Ratzinger ha denunciado las atrocidades del nacionalsocialismo definiéndolo como criminal.

Vale la pena releer alguno de los recuerdos de Benedicto XVI cuando permaneció en los servicios militares y laborales del Reich: ‘ Aquellas semanas de servicio laboral han permanecido en mi memoria como un recuerdo opresivo. Nuestros superiores procedían, en gran parte, de la denominada ‘ Legión Austriaca’ . Se trataba, por tanto, de nazis de los primeros tiempos... fanáticos que nos tiranizaban con violencia. Una noche nos sacaron de la cama y nos hicieron formar filas, medio dormidos, vestidos de chándal. Un oficial de las SS nos llamó a uno a uno fuera de la fila y trató de inducirnos para enrolarnos como voluntarios en el cuerpo de las SS, aprovechándose de nuestro cansancio y comprometiéndose delante del grupo reunido. Un gran número de camaradas de carácter bondadoso fueron enrolados de este modo en este cuerpo criminal. Junto con algunos otros, yo tuve la fortuna de decir que tenía la intención de ser sacerdote católico. Fuimos cubiertos de escarnio e insultos, pero aquellas humillaciones nos supieron a gloria, porque sabíamos que nos librábamos de la amenaza de este enrolamiento falsamente voluntario y de todas sus consecuencias...’

Al final de la guerra en mayo de 1945, el joven Joseph Ratzinger fue hecho prisionero por el ejército de los Estados Unidos. Recluido con otras 50 mil personas, recobró su libertad en junio. La reunión con su familia fue muy especial. Al haber padecido hambre en el campo de reclusión, ya que la ración diaria era de un cucharón de sopa y un trozo de pan, Ratzinger rememora el primer almuerzo en casa siendo libre: ‘ Nunca en mi vida he comido una comida con tanto gusto como el almuerzo que preparó mi madre aquella vez con los productos de nuestro huerto...’ Los meses posteriores fueron, de acuerdo a Joseph, un tiempo para reflexionar sobre el don de la vida y de la libertad. Después de la amarga experiencia del futuro Papa Benedicto XVI en el servicio militar de Reich, sólo pudo demostrar su agradecimiento ‘ por la esperanza que renacía aun medio de todas las destrucciones’

*

Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), de visita en el Reino Unido, en su discurso en Edimburgo habló de la “tiranía nazi que deseaba erradicar a Dios de la sociedad” y dijo: “Al reflexionar sobre las lecciones sobrias del ateísmo extremista del siglo XX, no olvidemos nunca cómo la exclusión de Dios, de la religión y de la virtud de la vida pública lleva últimamente a una visión truncada del hombre y la sociedad.”

*

Desde 1936 la participación de los jóvenes alemanes en las Juventudes Hitlerianas era obligatoria

*

Hasta 1939 ningún seminarista había entrado en las Juventudes Hitlerianas. Pero el régimen exigió a partir de marzo la afiliación obligatoria. Hasta octubre, la dirección del Seminario se negó, pero luego no pudo impedir el inscribirlos. Así le sucedió también a Joseph Ratzinger, a sus 14 años. Un testigo relata (según el Frankfurter Allgemeine Zeitung) que los seminaristas eran una "provocación" para los nazis: se les consideraba sospechosos de estar en contra del régimen. En un escrito del Ministerio de Educación se lee que la pertenencia obligatoria a las Juventudes Hitlerianas "no garantiza que los seminaristas realmente se hayan incorporado a la comunidad nacionalsocialista de los pueblos".

A los 16 años, fue llamado a filas, como tantos jóvenes de las Juventudes hitlerianas que al final de la guerra fueron militarizados (los llamados Flakhelfer: ayudantes de artillería antiaérea) y se le destinó a la protección de la fábrica de BMW en Traunstein, en las afueras de Munich, ciudad que fue bombardeada masivamente. Prestó servicio entre abril de 1943 y septiembre de 1944. En este tiempo asistió al instituto de segunda enseñanza "Maximiliansgymnasium". A las preguntas de un superior, contestó que quería ser sacerdote. Estuvo luego, tras la instrucción básica, destinado en Austria, concretamente en la protección anti-tanque.

En 1944 comenzó su entrenamiento básico en Hungría, tomó parte en el "Reichsarbeitsdienst" que era un servicio de estrategia Nazi, donde él, junto con otros compañeros, construyeron sistemas para cerrar el paso a diferentes tanques de guerra. Ratzinger desertó en los últimos días de la guerra, pero fue hecho prisionero por soldados aliados en un campo cerca de Ulm en 1945. Como seminarista del seminario diocesano, entonces sito en Traunstein, hizo su examen de bachillerato en "Chiemgau-Gymnasium" en Traunstein.

*

En 1939, con 12 años recién cumplidos, Joseph Ratzinger entró en el seminario de Freising. Allí vivió el estallido de la II Guerra Mundial. Una de las consecuencias del conflicto fue también la interrupción de las clases. Además, en 1943, con sólo 16 años, Joseph Ratzinger es llamado a filas igual que todos sus compañeros. Lo destinan a tareas de cálculo en las defensas antiaéreas de Munich.

Una noche, un oficial de las SS despertó a todo el barracón en el que dormían los soldados. Aprovechando el cansancio y el miedo, intentó convencerles de enrolarse como voluntarios en las SS. Joseph Ratzinger se negó y dijo que quería ser sacerdote católico. El oficial lo humilló y se rió de él.

*


Mons. Thomas Frauenlob
Ex-rector, Seminario Menor de Traunstein, (Alemania)

"Siempre ha dicho (Ratzinger) que sintió la llamada a ser sacerdote muy pronto... Este enfrentamiento con el Nacional Socialismo, con esa mentira que acarreaba, le llevó a hacerse sacerdote. El Nacional Socialismo le hizo perder tiempo, años de estudio y salud. Y era una obligación, de la que era fatal intentar evadirse... Cuando volvió a Freising tras la guerra, en enero de 1946, su seminario era un montón de ruinas. Por eso, la primera tarea de los futuros sacerdotes fue reconstruir el edificio"

*

Eric Frattini

En mi libro dejo MUY claro que Ratzinger no fue nazi, ni perteneció al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, ni nada por el estilo… Ratzinger fue tan solo un ‘niño de su tiempo’ como lo fuimos muchos en la OJE, y no por eso se nos puede tachar de ‘franquistas’…. pero es lo que había…. Así es la historia….

*

Mons. Georg Ratzinger
(Hermano)

"Quizá es demasiado decir que lo reconstruimos. Estaba muy dañado, muy estropeado y sucio. Por eso, allí estuvimos trabajando mi hermano y yo".

Comenzaron así años de duro estudio en el seminario de Freising y en la Universidad de Munich hasta que el 29 de junio de 1951 el cardenal Faulhaber, el mismo que tanto le había impresionado cuando era niño, le ordenó sacerdote en la catedral de Freising.

Fueron horas inolvidables, que todavía ahora, Joseph Ratzinger recuerda como el día más importante de mi vida.

*

Pedro Miguel Lamet:

En los tiempos del Tercer Reich, Joseph era un muchacho, que efectivamente, como tantos españoles eran “flechas” en tiempos de Franco por una cuestión cultural, fue miembro de las Juventudes Hitlerianas y todavía no ordenado sacerdote. Debemos pues andar cautos y no dejarnos embaucar fácilmente.

*

1939 - Siendo niños, la familia Ratzinger se mudó varias veces escapando de presiones de los nazis. En 1939 Joseph entró en el seminario menor, con 12 años. Fue obligatoriamente apuntado a las Juventudes Hitlerianas.

1941 - Joseph Ratzinger, que era un adolescente en Alemania en la época nazi, había sido clasificado "miembro obligado" de las Juventudes Hitlerianas en 1941, a los 14 años.

1943 - Como tantos millones de personas -no sólo los muertos sino también los supervivientes-, Joseph Ratzinger fue una víctima del nazismo, un régimen que lo arrancó del seminario a los 16 años para enviarlo en 1943 a la artillería antiaérea.

1944 - En 1944 siguió su preparación militar en Hungría formando parte del Reichsarbeitsdienst que era un servicio de estrategia nazi, donde él, junto con otros compañeros, construyó sistemas antitanques.

1945 - En 1945, al terminar la guerra, fue liberado y regresó al seminario. Oficialmente hablando, ¿fue un nazi?