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sábado, 26 de junio de 2010

Perlas de sabiduría: frases de Abraham Lincoln

"Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años"

"Se trata de mantener en el mundo la forma y sustancia de gobierno cuyo fin es elevar la condición humana, librar al hombre de cargas artificiales, despejarle el camino para toda búsqueda deseable y ofrecer a todos un comieno libre, una oportunidad justa"

"Esta gran lección de pa consiste en enseñar a los hombres que nada se puede obtener mediante una guerra"

"Esta nación, con ayuda de Dios, podrá tener un nuevo nacimiento en la libertad, y el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá"

"Cuando oigo a alguien hablar en favor de la esclavitud, siento un vivísimo deseo de probarla en él personalmente"

"No he visto jamás a un hombre que por gusto quiera ser esclavo. ¿CÓMO PUEDE SER COSA BUENA LO QUE NADIE QUIERE PARA SÍ?"

"Medir las palabras no es necesariamente endulzar su expresión sino haber previsto y aceptado las consecuencias de ellas"

"Mejor es callar y que sospechen de tu poca sabiduría que hablar y eliminar cualquier duda sobre ello"

"Yo no sé quien fue mi abuelo; me importa mucho más saber quien será su nieto"

"Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder"

"¿Acaso no vencemos a nuestros enemigos cuando los hacemos amigos nuestros?"

"Recuerda siempre que tu propia resolución de triunfar es más importante que cualquier otra cosa"

"Todos los hombres nacen iguales"

"Recuerda siempre que tu propia resolución de triunfar es más importante que cualquier otra cosa."

"Más vale ceder el paso a un perro que dejarse morder por él."

"Tiene derecho a criticar, quien tiene un corazón dispuesto a ayudar."

"Si pudiéramos saber primero en donde estamos y a donde nos dirigimos, podríamos juzgar mejor que hacer y como hacerlo."

"Casi todas las personas son tan felices como se deciden a ser"

"Suavizar las penas de los otros es olvidar las propias."

"Ningún hombre es demasiado bueno para gobernar a otro sin su consentimiento"

"Un Dios justo nos dará, a su debido tiempo, resultados justos"

"Esperamos con profunda fe y suplicamos con hondo fervor que este terrible mal de la guerra pase pronto"

"Sin rencor hacia nadie y con caridad con todos, con firmeza en el Derecho, en la medida en que Dios nos permite ver el bien, trabajemos por terminar la tarea en la que estamos empeñados, dediquémonos a curar las heridas de la nación"

"Hagamos todo lo posible para disfrutar de una paz justa y duradera entre nosotros y con todas las naciones"

ABRAHAM LINCOLN (Hodgenville, EE UU, 1809 - Washington, 1865)

El "Gran Jefe Blanco", como le dijo alguna vez, respetuosamente, un jefe indio, o
"Master Linkum" como le llamaban agradecidos muchos afroamericanos baptistas (para los que fue una especie de "santo laico"), "el honrado Abe", "papá Abraham" o "el buen Abraham" (como le llamaban los republicanos del Oeste) fue un hombre avanzado para su época. Un siglo antes de Martin Luther King ya hablaba de la inmoralidad de la esclavitud y de la igualdad entre negros y blancos. Ochenta años antes que Mahatma Gandhi ya hablaba de la actitud conciliadora y pacífica como algo más poderoso que las armas. Era un pacifista, un hombre íntegro y creyente, un partidario de la unión.

Su origen era muy humilde, pero aprendió a leer por su cuenta y con esfuerzo logró graduarse de abogado. Comenzó a ejercer la abogacía en 1836 y no tardó en alcanzar gran reconocimiento por su honradez y eficacia. Asimismo, sus dotes de "buen parroquiano", honesto y de vida sencilla y sin tacha (como abogado era correctísimo, tan honrado como fue en su anteriores oficios de leñador y labriego), le granjearon pronto cantidad de simpatizantes. Fue diputado y una de las pocas voces que se opusieron a la invasión a México en 1848.

Desde sus comienzos se manifestó a favor de los afroamericanos, criticando la esclavitud y pregonando su abolición, lo cual lo enemistó con los grandes latifundistas del Sur de Estados Unidos, que, unidos a la aristocracia de los estados del Este (que veían con malos ojos a un hombre humilde que escalaba posiciones con tesón y fe en sí mismo, y no gracias a recomendaciones ni corruptelas), casi logran "borrarlo" del mapa político.

Con Stephen Douglas protagonizó unos excelentes debates en su carrera al Senado (campaña que perdería, pero que lo catapultaría como un verdadero estadista a los ojos de la nación estadounidense), para luego erigirse en fundador y cabeza del Partido Republicano (antiesclavista, simpatizante de la creación de un Banco Central y abanderado de la política del "homestead").

Irónicamente, Douglas le ayudó en la campaña presidencial de 1860. El pueblo votó por este campeón de los derechos humanos, algo tímido pero leal y trabajador, cansado ya de la inoperancia del presidente Buchanan; obviamente, en los estados del Sur no recogió más que un puñado de votos, pero los abolicionistas y liberales estados del Norte, así como los colonos del Medio Oeste, sí le apoyaron. Otros que vieron con alegría su ascenso fueron Karl Marx (desde el Viejo Mundo) y Ralph Waldo Emerson.

En 1861 se posesiona 16o presidente de los Estados Unidos y enfrenta la secesión de los estados del Sur, que se declaran antiabolicionistas, antilincolnianos y separatistas, y eligen su propio "presidente". Muchos desconfiaban de Lincoln, pero mostró ser, para sorpresa de todos, un líder enérgico y eficiente, que con breves pero certeros discursos animaba a los suyos, y no desperdiciaba ocasión de llamar a la unión y a la reconciliación, a la vez que le hacía frente a una economía descarrilada (gracias a la porfiada y negligente administración de Buchanan, y a los costos de una guerra civil fratricida, que habían iniciado contra él los estados del Sur), con una excelente disposición para el trabajo.

La grandeza de su espíritu se vio reflejada en la simplicidad con la que siguió viviendo como Presidente, en su aire reflexivo y humilde, en su disposición para recibir visitas y entablar conversación con todo el que fuera a buscarle, o en detalles como contestar personalmente todas las cartas que le escribían. Fue paciente y se mantuvo firme pese a las derrotas militares de la Unión al inicio de la guerra de secesión,y, una vez Grant y Sherman empezaron a darle victorias a sus hombres, siguió conservando la calma y la visión de estratega que también demostraba en sus intervenciones ante el Senado.

En noviembre de 1864, Lincoln fue reelegido triunfalmente. Incluso los rivales de antaño mostraban admiración y gratitud por "el honrado Abe" que había hecho de la administración pública un oficio respetable, que había salvado la unión de su patria y que había logrado reintegrar, pacífica y conciliadoramente, a los estados separatistas. Asimismo, intelectuales y afroamericanos elogiaban su lucha en pro de la abolición de la esclavitud y la institución de los derechos civiles para las negritudes (incluido el voto y el derecho al salario y la propiedad privada). Su éxito en las urnas le permitió establecer su propia política de Reconstrucción.

Un desadaptado disparó a Lincoln en el Ford's Theatre de la ciudad de Washington, el 14 de abril de 1865. El presidente murió al día siguiente, y Estados Unidos lloró la pérdida de ese ciudadano simple y honesto que unía a sus cualidades de estadista una condición moral superior. Su vicepresidente Johnson y su antiguo general Ulises Grant continuaron la labor de la Reconstrucción.