jueves, 29 de abril de 2010

Claudio, el nada tonto emperador romano

Claudio demostró ser un administrador capaz y un gran promotor de obras públicas. Durante los trece años de su gobierno, el Imperio romano asistió a la construcción de numerosas obras públicas, tanto en la capital como en las provincias. Construyó dos acueductos: el Aqua Claudia, que había comenzado Calígula, y el Anio Novus. Éstos llegaron a la ciudad en el año 52 y se unieron con la famosa Porta Maggiore. También restauró un tercero, el Aqua Virgo.

Claudio se preocupó especialmente del transporte. Construyó canales y carreteras por toda Italia y por las provincias. De todos los canales que construyó es necesario destacar el que construyó desde el río Rin hasta el mar, y en cuanto a las carreteras o vías, fue muy importante la carretera entre Italia y Germania, ambas comenzadas por su padre, Druso. Más cercanas a Roma están las construcciones del canal navegable en el Tíber que llevaba a Portus, su nuevo puerto justo al norte de Ostia. Este nuevo puerto se construyó en un semicírculo con dos malecones y un faro en su boca. La nueva construcción también permitió reducir los casos de inundaciones en Roma.

El puerto de Ostia fue parte de la solución de Claudio para la constante escasez en el suministro de grano a Roma que se había producido durante el invierno, después de la temporada de navegación en Roma. Otra parte fue asegurar las embarcaciones mercantes de grano que estuviesen dispuestas a arriesgarse a viajar a Egipto fuera de temporada. Otorgó a estos navegantes privilegios especiales, incluyendo la ciudadanía y la exención de la Lex Papia Poppaea, una ley que regulaba los matrimonios. Por último, eliminó los impuestos que Calígula había establecido sobre la comida, y redujo aún más los impuestos en aquellas comunidades que sufrían hambrunas.

La última parte del plan de Claudio fue incrementar la cantidad de tierra disponible para la agricultura en Italia. Para ello mandó secar el lago Fucino, con el objeto de transformar el terreno en tierra cultivable, y para que el río cercano al lago fuese navegable todo el año. Se excavó un túnel en el lecho del lago, pero el plan fracasó. El túnel no era lo suficientemente grande para transportar el agua, lo cual provocó que colapsara cuando fue abierto. La inundación resultante barrió una exhibición de gladiadores que estaba teniendo lugar para conmemorar la inauguración, y obligó a Claudio a correr para salvar su vida junto con los demás espectadores.
En cualquier caso, la idea no era mala, y muchos otros emperadores y gobernantes la consideraron, incluyendo a Adriano y Trajano o, ya en la Edad Media al Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico II Hohenstaufen. Finalmente el proyecto fue llevado a buen término en el siglo XIX por el príncipe de Torlonia, con lo que se consiguieron más de 160.000 acres de tierra cultivable. Para ello, el príncipe expandió el túnel de Claudio hasta tres veces su tamaño original.

Claudio juzgó personalmente muchos de los pleitos suscitados durante su reinado, y puso una particular atención en la forma de funcionamiento del sistema judicial. Extendió la duración de la sesión de verano y de la de invierno, acortando los descansos tradicionales. También promulgó una ley que exigía a los demandantes permanecer en la ciudad mientras sus casos se estuvieran juzgando, dado que a los defensores se les había requerido anteriormente para que lo hicieran. Esas medidas tuvieron el efecto de agilizar los casos pendientes. Por otra parte, la edad mínima para ser jurado se incrementó a 25 años para asegurar un jurado con mayor experiencia.

Claudio también dedicó gran parte de su interés a las provincias, ya que no ignoraba que los recursos humanos procedentes de las provincias eran vitales; trató de convencer a numerosos hombres ricos de las provincias para que adoptaran la ciudadanía romana y se establecieran en la capital para hacer fortuna. Incluso favoreció el nombramiento de estos «nuevos romanos» como senadores, lo que condujo a una cierta xenofobia. En este clima de admisión de nuevos senadores, Claudio solicitó por medio de un discurso en el Senado la entrada de la aristocracia gala, como indica la Tabula Lugdunensis.

Mostró un interés personal por las leyes, ya establecidas presidiendo juicios públicos y decretando más de 20 edictos por día. Derogó todas las leyes absurdas impuestas por Calígula y perdonó a todos aquellos que estuvieron implicados en la conjura. Los numerosos edictos dictados en el reinado de Claudio cubrieron un gran número de cuestiones, desde los consejos médicos hasta dictados morales. Existen dos famosos ejemplos de decretos médicos, uno de los cuales aconsejaba el consumo del tejo europeo para las mordeduras de serpiente, y otro que fomentaba las flatulencias en público para mejorar la salud. Uno de sus edictos más famosos hace referencia al estatus de los esclavos enfermos: Los dueños abandonaban a sus esclavos en el templo de Asclepio para morir, y luego los reclamaban si habían sobrevivido. Claudio dictaminó que los esclavos que se recuperasen de ese tratamiento por parte de sus dueños serían libres. Es más, los dueños que eligiesen matar al esclavo en lugar de tomar el riesgo de abandonarlo de ese modo serían acusados de asesinato.

Eximió a Troya del pago de impuestos. Anteriormente en su reinado, los griegos y los judíos de Alejandría enviaron dos embajadas tras unas revueltas entre las dos comunidades. Este conflicto desembocó en la famosa "Carta a los Alejandrinos", que reafirmaba los derechos judíos en la ciudad pero que también les prohibía trasladar más familias de forma masiva. Según relata Flavio Josefo, luego reafirmó los derechos y libertades de todos los judíos del imperio.

Muchos de los antiguos romanos establecidos en la ciudad de Trento no eran de hecho ciudadanos romanos. El emperador Claudio promulgó un decreto mediante el cual deberían ser considerados ciudadanos romanos desde ese momento, dado que quitarles su estatus provocaría problemas mayores. Sin embargo, en casos individuales Claudio castigó la asunción ilegal de la ciudadanía, convirtiéndola en una ofensa que se castigaba con la pena capital. De forma similar, los libertos que se descubriese que se hacían pasar por ciudadanos del orden ecuestre volvían a ser vendidos como esclavos.

Debido a las circunstancias de su ascenso al trono, Claudio se tomó muchas molestias en agradar al Senado. Durante las sesiones ordinarias el emperador decidió sentarse entre el resto de miembros del Senado, respetando en sus intervenciones el sistema de turnos. Cuando promulgaba una ley se sentaba entre los dos cónsules en su calidad de tribuno (el emperador no podía oficialmente ostentar el cargo de tribuno de la plebe porque era patricio, pero la magistratura había sido adoptada por los anteriores gobernantes). Rechazó aceptar todos los títulos de sus predecesores (incluyendo el de Imperator) al comienzo de su reinado, prefiriendo ganárselos en su momento. Permitió al Senado acuñar sus propias monedas de bronce por primera vez desde tiempos de Augusto e incluso devolvió al control del Senado algunas de las provincias imperiales como Macedonia o Achea.

Claudio comenzó una reforma del Senado para que fuese un cuerpo más eficiente y representativo. Llegó incluso a discutir con los senadores por su reticencia a debatir sus propuestas, tal y como aparece en algunos fragmentos de los discursos que nos han llegado: "Si aceptáis estas propuestas, Padres Conscriptos, decidlo sin más y simplemente, de acuerdo con vuestras convicciones. Si no las aceptáis, buscad alternativas, pero hacedlo aquí y ahora; o si deseáis tomaros el tiempo de considerarlo, hacedlo, pero acordaros de que debéis estar preparados para pronunciaros en el momento en que seáis convocados a una reunión. No beneficia en absoluto a la dignidad del Senado que el cónsul designado deba repetir las frases de los cónsules, palabra por palabra, como su opinión, y que todos los demás deban meramente decir 'Lo apruebo', y que entonces, antes de marchar, la asamblea anuncie 'Hemos debatido'".

Fue llamado por los ciudadanos "Pater Patriae" (Padre de la Patria), "Cives Servatos" (salvador de los ciudadanos). En el año 47 asumió el cargo de censor junto con Lucio Vitelio. Señaló los nombres de muchos senadores y caballeros que ya no cumplían con los requisitos para el cargo, aunque tuvo la consideración de permitirles dimitir del puesto antes de tomar él las medidas oportunas. Al mismo tiempo buscó hombres elegibles de entre las provincias. La Tabla de Lyon recoge un discurso en el cual Claudio trata la entrada de senadores gálicos en el órgano, y en el cual se dirige al Senado de forma reverente aunque a la vez lo critica por el desdén que dirige a estos hombres. También incrementó el número de patricios añadiendo nuevas familias al grupo de líneas aristocráticas, siguiendo con el precedente creado por Lucio Junio Bruto y Julio César.

Ade las propias tropas de Escriboniano y por el suicidio de muchos conspiradores. Muchos otros senadores intentaron distintas conspiraciones que terminaron con su condena.

Si bien Claudio no fue el primer emperador en utilizar libertos para ayudarle en la gestión del imperio, se vio de alguna forma obligado a incrementar su papel y su poder dentro de los cargos burocráticos del estado. Por una parte, Claudio tenía mucho respeto por la dignidad senatorial y no quería que sus iguales estuviesen obligados a obedecer sus órdenes como el resto de funcionarios. Por otra, es también cierto que desconfiaba del Senado por la hostilidad que le profesaba. Dicha desconfianza motivó, a su vez, la centralización del poder en el princeps, lo que aumentó en definitiva la carga de trabajo y la necesidad del empleo de más libertos.

Claudio consolidó su posición como emperador y figura central del gobierno con la elección de un grupo de libertos para ejercer el cargo de secretario de estado, responsabilizando a cada uno de ellos de un determinado ámbito. Algunos de los libertos fueron asignados a tareas de cargo público, como Narciso, secretario personal, o Polibio, bibliotecario.

El secretariado se dividió en distintos departamentos o carteras, cada una de las cuales se ponía al cargo de alguno de sus libertos. Narciso era su secretario personal, o secretario de correspondencia; Palas se convirtió en el secretario a cargo de la tesorería; Calisto fue nombrado secretario de justicia y se creó un cuarto departamento para asuntos varios que quedó bajo el control de Polibio hasta su ejecución por traición. Los libertos también podían hablar oficialmente en nombre del emperador como aquella vez, por ejemplo, que Narciso se dirigió a las tropas en nombre de Claudio antes de la conquista de Britania.

Al tratarse de cargos importantes, los senadores se sintieron desplazados y humillados porque sus ocupaciones naturales quedaban en manos de antiguos esclavos. Se trataba de cargos de gran importancia y poder, que históricamente habían estado bajo su control, como miembros de la aristocracia. Además, según ellos, si los libertos tenían el control total sobre el dinero, el correo y la ley, no les sería difícil manipular al emperador. Ésta fue exactamente la acusación que plantearon las fuentes antiguas, si bien éstas mismas fuentes admiten que los libertos eran leales a Claudio. El emperador también profesaba lealtad hacia sus libertos y reconocía el mérito que les correspondía por las políticas derivadas de sus consejos. Por otra parte, cuando alguna vez alguno de ellos mostró alguna inclinación a la traición el emperador les castigó de forma severa, como en el caso de Polibio y el hermano de Palas, Félix. No existe ninguna evidencia de que las políticas y los edictos de Claudio cambiasen con las modificaciones de los libertos al cargo de los asuntos, por lo que parece que mantuvo en todo momento el control directo de los asuntos.

Claudio llevó a cabo los Juegos seculares, para celebrar el octingentésimo aniversario de la fundación de Roma. Augusto había modificado y reorganizado los mismos juegos hacía menos de un siglo con la excusa de que el intervalo para los mismos era de 110 años y no de 100; sin embargo, ninguna de estas mediciones era procedente bajo ningún concepto. Durante los juegos, Claudio también hizo representar naumaquias, al igual que muchos otros juegos públicos y espectáculos.